Jotas cosmopolitas de Aragón: de Florencio Lahoz a Pauline Viardot-García
Palabras clave:
arte, música, jotaResumen
La jota, un género musical tradicional de la cultura española y que ha recibido el expediente de la candidatura que la acredita para formar parte de la Lista Representativa para ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en la UNESCO, supone un justo reconocimiento del género en el que investigadores como Marta Vela siguen aportando valiosas informaciones y reivindicando así la importancia de la jota en el contexto de la música seria europea a lo largo del siglo XIX.
La jota, un género musical tradicional de la cultura española y que ha recibido el expediente de la candidatura que la acredita para formar parte de la Lista Representativa para ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en la UNESCO, supone un justo reconocimiento del género en el que investigadores como Marta Vela siguen aportando valiosas informaciones y reivindicando así la importancia de la jota en el contexto de la música seria europea a lo largo del siglo XIX.
En la misma línea de investigación de sus dos anteriores ensayos, La jota, aragonesa y cosmopolita:de San Petersburgo a Nueva York [1] y La jota, aragonesa y liberal: Zaragoza, Madrid y París [2], donde nos invitaba a descubrir cómo renombrados compositores como Liszt, Mahler, Debussy o Ravel, fascinados por la jota aragonesa, la integraron en sus obras junto a curiosas anécdotas y hallazgos, la autora amplia y enriquece la visión limitada que se tiene de la jota dentro de la cultura popular. En este nuevo trabajo, sigue señalando la influyente labor de Pauline Viardot-Varcía, casada con el hispanista Louis Viardot, amiga de George Sand y colaboradora de Chopin, desempeñó en la difusión de la música española en los salones parisinos, como el famoso salón de los Viardot, epicentro de difusión del género desde mediados del siglo XIX y lugar de encuentro de los músicos procedentes de España, como Sebastián Iradier, emigrado a París en 1850.
El libro consta de un prólogo del poeta y escritor zaragozano Miguel Ángel Yusta y se divide en dos bloques: “Estudio” y “Transcripción musical”. El primer bloque del libro está dividido en varios capítulos –1. “Muy breve introducción”, 2. “La jota aragonesa y cosmopolita en Madrid”, 3. “La jota aragonesa y cosmopolita y su difusión internacional”, 4. “Refundidos propios y ajenos: el estado de los derechos de autor en el siglo XIX”, 5. “Cronología, análisis y estructura de las obras presentadas” y 6. “Conclusión”. La doctora Velaanaliza de una forma clara y sencilla ocho obras: Nueva jota aragonesa (Florencio Lahoz, c. 1840); Jota de las avellanas (Sebastián de Iradier, 1840); Introducción y gran jota aragonesa (Florencio Lahoz, 1841); Jota de los estudiantes (Pauline Viardot-García, ¿1842?-1846); Jota aragonesa (Julien Fontana, 1845); Nueva jota aragonesa con introducción, doce cantos y treinta y seis variaciones fáciles (Florencio Lahoz, 1848); La fête des toreros (Sebastián de Iradier, 1864) y Jota aragonesa (José de Inzenga, 1874). En el segundo bloque incluye la transcripción de dichas obras y añade un Anexo con las letras en el idioma original y su correspondiente traducción en español en el caso de aquellas que no están en español.
Miguel Ángel Yusta destaca la gran aportación que Marta Vela realiza al sacar a la luz la figura de Florencio Lahoz (1815-1868) y su Nueva jota aragonesa, y la proyección e influencias que tendría la obra a nivel internacional, con un sorprendente e inesperado éxito en Madrid con tres ediciones en menos de un año en las principales casas de música. Lahoz comenzó a estudiar en 1840 en el Real Conservatorio y Música de Declamación de Madrid fundado por María Cristina en 1830, mientras su fama se extendía en los salones de la corte.
Además de los prestigiosos compositores anteriormente expuestos que cultivaron la jota aragonesa hasta los albores del siglo XX, como Glinka, Liszt, o Mahler, también Oudrid, Barbieri o Inzenga (José) en España refundírían jotas ajenas, es decir, crearían una nueva versión a partir de una obra ajena (una práctica habitual de la época) y triunfarían en sus propias obras, culminando el género en Falla antes de la Primera Guerra Mundial, quien conocería la jota aragonesa gracias a Pedrell. El mismísimo Liszt compondría en Roma entre 1863 y 1864 una de las obras más populares de jota aragonesa en Europa, Rhapsodie espagnole, aunque ya había incluido temas de jota veinte años atrás, en las obras compuestas durante su gira hispanoportuguesa, entre octubre de 1844 y abril de 1845. Fue ésa la fecha de la llegada de la jota aragonesa a América, de manos de Julien Fontana, el amigo de Chopin, que emigró a La Habana en 1844, donde introduciría la música polaca junto a obras de carácter popular, como La jota aragonesa, parte de la suite pianística La Havanne, Fantaisie sur des motifs américains et espagnols Op.10, obra que sería publicada por Schlesinger en París, el editor de Chopin, al año siguiente. El propio Falla, quien solo visitó Aragón en una ocasión, en otoño de 1917, después de haber compuesto todas las jotas de su repertorio, reconocería la importante labor de difusión llevada a cabo por Pauline Viardot-García desde la ciudad de París.
A partir de sus investigaciones, Marta Vela encontró la conexión y el origen de la jota que ha pululado en la música académica del siglo XIX con enorme éxito. El hilo de toda esta expansión viene dado por el compositor aragonés Lahoz, cuya figura ha sido reconocida como uno de los pilares de la jota cosmopolita del siglo XIX en el Expediente de Declaración de “La Jota como género tradicional” por el Ministerio de Cultura de España en 2023.
En definitiva, dado el carácter cosmopolita de la jota aragonesa que Marta Vela descubre a través de sus libros, no debería resultar tan sorprendente que el director de orquesta Franz Welser-Möst iniciase la segunda parte del Concierto de Año Nuevo, el 1 de enero de 2023, con una típica jota aragonesa, que Franz von Suppé, el compositor de operetas más reconocido de finales del siglo XIX, había incluido como obertura en su ballet Isabella, estrenado con gran éxito en la capital austríaca en 1868.
Referencias
Vela, M. (2022). La jota, aragonesa y cosmopolita: de San Petersburgo a Nueva York. Pregunta.
Vela, M. (2023). Jotas cosmopolitas de Aragón: de Florencio Lahoz a Pauline Viardot-García. Institución Fernando el Católico, Diputación de Zaragoza.
Vela, M. (2024). La jota, aragonesa y liberal: Zaragoza, Madrid y París. Pregunta.
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