"Ser genuino… atraviesa lo tradicional y lo innovador"

Una entrevista a Demi Carabajal

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DOI:

https://doi.org/10.24215/18536212e147

Introducción

El apellido Carabajal está profundamente ligado a la música folklórica argentina, en particular, a la chacarera. La familia que formaron Francisco Carabajal y María Luisa Paz se construyó con la música como uno de sus pilares. Varias generaciones no sólo mantienen vivo ese legado sino que han ido introduciendo elementos renovadores. Uno de sus nietos es Demi, hijo de Carlos y Zita Correa, padre y madre también de Peteco, Graciela y Enriqueta. La elección de Demi Carabajal para esta entrevista no es azarosa1. El diálogo que me propongo resulta relevante en un proceso de reflexión vinculado a la musicalización de textos poéticos con una melodía folklórica en ensambles instrumentales atípicos2. Demi es un músico que hace honor a su linaje, un explorador nato de las raíces y, a su vez, un viajero creativo por nuevas formas de interpretar la música folclórica. En esta ocasión, lo invitamos a pensar en los elementos significativos de la chacarera y qué cambia y qué logra mantenerse al incorporar elementos nuevos.

Estaba en mi ADN

Nacido el 10 de enero de 1972, en Morón, su nombre –Raúl Fernando– formalizó su inscripción civil; aunque el que lo haría popular es un apodo derivado del nombre con el que querían bautizarlo, que no fue autorizado por el Registro Civil: Demetrio. Como él mismo narra, sus intereses de juventud habían sido deportivos: soñaba con dedicarse a jugar al fútbol y llegó a probarse en Boca Juniors, pero una lesión impidió que se proyectara en ese metier. Sin embargo, la música estaba allí, siempre había estado allí. Fue hacia el año 1988, cuando tenía 16 años, que comenzó a tocar con sus tíos Cuti y Roberto Carabajal. Luego, colaboró con su hermano Peteco y Jacinto Piedra –que habían formado el grupo Santiagueños– así como en producciones posteriores junto a su hermano donde se mostró como notable percusionista entre 1990 y 2012. Su proceso creativo personal fue encontrando un perfil propio y produjo álbumes como solista, sin dejar de compartir escenarios con su familia y con infinidad de referentes con quienes disfruta la música en Argentina y el mundo.3

EPV: ¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música y cómo fuiste cambiando y profundizando tu conocimiento a lo largo del tiempo?

Demi: El acercamiento (...) se ha dado por un accidente, lo podemos decir así, porque yo jugaba mucho al fútbol y he tenido una lesión. Y a partir de ahí (...) he empezado a ser músico. Y con el tiempo, empezó (...) a despertar esa curiosidad por escribir o por componer canciones. Escuchaba canciones… Bueno, siempre he escuchado mucho rock nacional: Soda, Virus, Sumo, Los Redondos, Divididos, Los Abuelos de la Nada, la mayoría de los grupos del rock nacional, obviamente, Charly, Spinetta, Serú… Más allá de que escuchaba todo lo que había en mi casa, como las guitarreadas con mi viejo, mi familia, a Mercedes Sosa, a los grupos locales de Santiago –como los Toba, los Toledo, los Ábalos, los Díaz. Y así, muchos grupos. Y después afuera, desde Los Fronterizos, Chalchaleros, Cantores del Alba. No era que yo me ponía a escuchar, sino que era lo que se escuchaba: Mercedes Sosa, los Tucutucu. Y así muchos: [Santiago] Falú, Atahualpa [Yupanqui], ni hablar… Y a partir de ahí, es como que, de alguna manera, tenía ya la información (...). Estaba en mi ADN.

Ese ADN se refiere menos a una impronta genética, que a su experiencia de socialización, al modo en que la música era parte habitual de su cotidianeidad: los sonidos de las voces más resonantes del folklore pasaban por su vivienda en La Banda, Santiago del Estero, los rasguidos de las guitarras reverberaban en el patio; los ecos de los bombos, en la sala… De hecho, la chacarera es un género musical ligado a un tipo de “baile popular, derivado de las antiguas danzas de asunto amatorio y carácter picaresco europeas del siglo XVI” (Santillán, 2013, p. 5). Por ello, la chacarera está “ligada a una estructura coreográfica que mantiene un diseño fijo”, donde la poesía “está estructurada en forma de copla – con cuartetas octosilábicas-” (Santillán, 2013, p. 5). Es una música que invita al encuentro, a la reunión, y al movimiento, al baile. Según Santillán (2013, p. 6) que compara un corpus de 105 chacareras santiagueñas, la estructura musical básica se ha mantenido a lo largo de las décadas del siglo XX. Cada momento, sin embargo, ha nutrido a los músicos de distinto modo y en cada nueva generación influyó su contexto en un mundo cada vez más globalizado. Como señala Demi, su despertar como músico exploró combinaciones que, con base en la chacarera, dialogaban con otros sonidos, estilos y géneros.

Demi: Entonces, empezaba a sentir la curiosidad por componer. Quería componer canciones como (...) “Gracias a la vida”4 o “Entra a mi hogar”.5 Tenía esa sensación. Todavía no componía nada. Creo que la primera canción que he compuesto es como que me he inspirado en una canción (...) de Peter Gabriel ¡nada que ver! Así que, a partir de ahí, empecé a componer canciones. Tenía la obsesión de hacer canciones (…) complicadas o sofisticadas. Y después, a medida que han pasado los años, hoy en día, busco canciones simples. Canciones de pocos acordes, canciones de melodías que si bien pueden ser sofisticadas, trato que sean más registrables (...). También como estrategia, ¿no? Que se vuelvan populares. Así que siempre he estado en la parte popular de esto. Básicamente, he ido evolucionando de esa manera…

Desde el inicio, sus composiciones e interpretaciones combinan géneros musicales distintos. El rock -nacional e internacional- y el folklore local se configuran de manera singular en su música. Esa será su característica musical y es parte de su búsqueda personal y profesional. Sus giras lo llevan a explorar mundos nuevos, sonidos distintos, intérpretes y, así, nutrirse de la experiencia para sus composiciones. Demi reconoce en la chacarera elementos distintivos que le dan una identidad.

EPV: ¿En qué elementos te parece que reside la identidad de la chacarera y cuáles permiten mayor libertad o transformación?

Demi: Con respecto a la (…) identidad de la chacarera, en mi caso, creo que tiene mucho que ver, obviamente, con la raíz, con el recorrido (...), la materia prima, el tronco de todo lo que nos hemos sujetado durante todos estos años para afrontar lo que significa crear una chacarera, cómo ha ido evolucionando, conocer cada detalle de la parte rítmica, el patrón, sus células… Para mí ha sido importante eso, lo he aprendido durante mis años de compositor. Sobre todo, darme cuenta en dónde pega más, darle sentido.

Esa identidad de la chacarera no es fija porque los elementos emocionales, experienciales y sociales que evoca se transforman en cada momento y se conjugan con los elementos técnicos, que también cambian en relación con los procesos creativos y formativos de quien compone.

Demi: La identidad (...) se la puede relacionar con la tierra, con el lugar, con lo que se ha sembrado. De ahí parte todo. Después, uno la puede ramificar o hacer como que va pasando por el amor, por las distintas situaciones sociales. Entonces, cobra otra dimensión la identidad. Básicamente, para cerrar, es como que la identidad se simplifica: primero, obviamente, en la raíz, y luego, en lo que sugiere el sentimiento de cada uno, el momento que uno esté pasando, el momento social, el momento amoroso, el momento sentimental, digamos, el momento emocional, y en general, maternal. Lo social también incluye tener un contacto con la gente, (...) en mi caso, del barrio, por ejemplo. Todo lo vivido en la infancia, todos los recuerdos... Eso construye, básicamente, la identidad en una chacarera, en este caso.

La composición y el proceso creativo suponen un trabajo de reflexión sobre todos estos elementos. En el caso de Demi, destacan algunos.

EPV: ¿Qué lugar ocupan la intuición y la reflexión consciente en tu proceso de composición?

Demi: Obviamente la creatividad es todo, hay que desarrollarla, hay que estimularla constantemente e ir ligando cosas que uno ya ha escuchado, que aprende y lleva a cabo.

Así que, para mí, la composición empieza desde la mañana temprano o desde la noche a primera hora, y después el proceso creativo va fluyendo, se va enriqueciendo y después se concreta, tiene que salir…

Mi viejo, la primera vez que le mostré una chacarera que había compuesto, [que además era] la primera chacarera que había compuesto, él me decía (sic) que yo la visualice como si fuese una persona, como si yo estuviese creando una persona, cómo me gustaría que fuese esa persona. Entonces, yo he entendido la metáfora, uno obviamente, va a buscar la perfección. Inmediatamente se me ha puesto un ser humano en frente que para mí, físicamente, era hermoso. Ese mensaje ha pasado a ser fundamental para mí. Yo, ahora, encuentro dónde está el defecto, dónde me estoy equivocando, si la chacarera misma me transmite… Me aferro mucho a eso.

La composición y el proceso creativo también vienen ligados a la (...) pregunta sobre la identidad de la chacarera. La composición, siempre hablando en mi caso, he ido dándome cuenta o teniendo en cuenta un factor fundamental que es la acentuación. Si vos te ponés a pensar, por ejemplo, en un ritmo cubano, como la salsa o un son cubano, está todo ligado a la clave. En la Chacarera no se usó una clave. No se usó una clave firme, sino que por ahí, el sonido de las palmas sería como la clave. Entonces, ahí está toda la información para mí. Hay que ligarlo a eso y después, lo demás, va surgiendo con la espontaneidad también.

La reflexión de Demi introduce una perspectiva novedosa sobre la identidad rítmica de la chacarera al vincular el proceso compositivo a la percepción de la acentuación. En relación al debate musicológico en torno a la métrica del género, esta observación resulta más que interesante. Durante décadas, la discusión se centró en definir si la chacarera estaba en 3/4 y 6/8. Si bien hoy la posición más aceptada es la escritura en 3/4, la interpretación reconoce la superposición de ambos planos métricos. Juan Falú (2011) sostiene precisamente que la riqueza rítmica de la chacarera reside en esa coexistencia.6 De manera complementaria, Octavio Taján afirma que “en el plano del acompañamiento predomina la lógica de superposición. Los metros no se alternan ni se excluyen, sino que se hallan superpuestos, entrelazados, entramados. Se diferencian complementándose” (Taján, 2016, p. 2). Entonces, el punto de interés ya no sería si la chacarera está en 3/4 o en 6/8, sino el modo en que ambos planos métricos interactúan y, sobre todo, la distribución de los acentos dentro de esa superposición.7

En este marco, la observación de Demi acerca de la “clave” de la chacarera gana relevancia. Las palmas, que suelen ejecutarse sobre la primera, tercera, cuarta y sexta corchea del compás, configuran un patrón rítmico que se repite cíclicamente y de forma estable durante toda una sección, y podrían cumplir en la chacarera una función análoga a la de la clave en los géneros afrocubanos. No tratándose en este caso de una clave obligatoria, sino de un patrón de acentuación implícito que contribuye a estabilizar la percepción del pulso dentro de la superposición métrica característica del género.

Texto y poesía

EPV: ¿Qué elementos considerás esenciales en el texto de una chacarera?

Demi: Bueno, el texto y poesía, generalmente, se refiere al territorio. El territorio, el entorno, es lo primero que sale. Después, uno busca la parte del amor, que es fundamental, porque [incluso] si lo estamos hablando de manera (...) comercial, estratégicamente, el amor es una cosa muy valiosa dentro del contenido de una composición, de una lírica.

Algunos, o la mayoría, seguramente cuentan una historia que ha pasado, un desengaño, un encuentro amoroso, o lo que sea. En mi caso, incluso, yo hasta puedo usar la ficción teniendo conocimiento de algo que en algún momento me pueda haber pasado a mí o a cualquier persona. [Se trata de tomar una situación] que es cotidiana: una ruptura, un enamoramiento, algo que ha sucedido, un encuentro casual, [algo con lo] que uno ha quedado enganchado de alguna manera. De hecho, he compuesto canciones así. (...)

EPV: ¿Cómo trabajás la relación entre la métrica del texto y el ritmo musical?

Demi: Generalmente, hago la música y trato de escribir. Cuando compongo la música, trato de tirar palabras que son compatibles con la música. Si compongo una música, hay fragmentos de la melodía que suenan a una palabra. Entonces, capaz que las coloco ahí, por decirte “alegría”. Una zona me suena a una palabra de alegría, entonces, trato de sentir la alegría (...) trato de enfocarme en esa palabra y empezar a tirar líneas con respecto a eso.

EPV: ¿Qué elementos técnico-interpretativos quedan necesariamente fuera de la partitura o de una explicación teórica? ¿Cómo explicás cuestiones como el fraseo, el acento, el balance rítmico o el “aire” propio de la chacarera?

Demi: Bueno, yo no leo música. La parte de las partituras no la podría interpretar. La parte teórica [para mí es] justamente eso: meterse y ponerse como en un personaje de poeta y de músico-compositor y llevarlo a cabo, buscando en el sentimiento, buscando en la creatividad, buscando en la imaginación de cada uno qué es lo que yo quiero que una persona escuche de mí, qué es lo que quiero transmitir. Y a ver si a mí, eso que quiero transmitir, me genera interiormente que componga una chacarera. Por ejemplo, una chacarera que se llama “Vida”8, yo la he compuesto hasta dormido. Estaba dormido y de pronto me he despertado porque sentía que tenía una chacarera. Me he ido al living, agarré una guitarra y la he tocado en un tono, en un Do sostenido; la he tarareado y he dicho “bueno, tengo una chacarera” y he vuelto a seguir durmiendo. Y al otro día, me he despertado y seguía ahí. Son cosas como inexplicables [...] Hoy en día ando grabando cosas por la calle. Después las escucho y capaz que no me sirven para nada, pero la búsqueda es constante…

Saliendo de la tranquera

Algunos estudios han señalado el quiebre estético que significó la introducción de la batería en la música folclórica por el modo en que se produce una modificación rítmica y textural, pero no menos una diversificación de las trayectorias profesionales y una ampliación de las audiencias (Madoery y Mola, 2015). La introducción de instrumentos que se consideraban foráneos al folclore, de hecho, tiene otros antecedentes. El violín fue, sin duda, una de esas transformaciones que con el tiempo se transformó en un sello distintivo. Demi ha hecho su incursión en ese terreno al incorporar la guitarra eléctrica a su cancionero. Por ejemplo, en uno de sus temas más conocidos, “La simple” (2003), el timbre de la guitarra eléctrica se integra sin alterar el balance del conjunto instrumental o interferir con la voz.9 Del mismo modo, utiliza la batería.10

EPV: Tu música incorpora sonoridades e instrumentos que no siempre pertenecen al formato tradicional. ¿Cómo decidís qué innovaciones son compatibles con la identidad del género y cuáles no?

Demi: Con respecto a la innovación y [la] tradición, he vivido una etapa de prejuicios [en la] que no me animaba a dar un salto, a ver qué estaba pasando saliendo de la tranquera. (...) Tenía registros de haber ido a lugares gauchescos, por decirte así, y sentir el rechazo por la vestimenta, por no ser tradicionalista, por tener guitarras eléctricas…

No quiere decir que porque toque con guitarra eléctrica me haya alejado de la raíz, no. Yo toco chacarera y la defiendo y toco mis chacareras con la eléctrica como las toco con la criolla: mismo bordoneo, mismo rasgueo y mismo punteo, mismo fraseo, mismo todo.

En efecto, algunos estudios analizan la modelización de la chacarera santiagueña e incluyen en el corpus a analizar el tema “La simple”, compuesto por Demi.11 Su estructura es reconocible para quien gusta de la chacarera. Demi cuida que el público identifique la música que lo invita a bailar con el rasgueo propio de la chacarera santiagueña, más percusivo y con su característico chasquido12, agregado al timbre particular que aporta la guitarra eléctrica. Como han señalado varios estudios, el desarrollo tecnológico -vinculado al capitalismo- ha traído importantes transformaciones para el folklore produciendo lo que algunos denominan hibridación, por caso, guitarras eléctricas y acústicas que resignifican la producción musical y, a la vez, redefinen el folklore y lo popular (García Canclini, 1987; Díaz, 2022).

Demi: Me ha costado atravesar [los prejuicios]. Hoy la verdad que no encuentro esos límites. Ya los he atravesado. Ya tampoco me importa hoy en día si le gusta o no a la gente. Yo tengo que hacer mi música y defenderla y hacer que de alguna manera les llegue el mensaje.

Obviamente te puede gustar, como te puede no gustar, pero lo importante es ser genuino. Ser genuino creo que atraviesa lo tradicional y lo innovador. Lo genuino es la certeza de que uno tiene algo propio, que no necesita el visto bueno (...) de nadie, sino simplemente estar conforme con uno mismo y tener la posibilidad, la impronta y la seguridad de que uno está haciendo bien las cosas o, por lo menos, está buscando y que, en mi caso, no voy a parar hasta lograr una perfección. Tengo una canción que dice justamente algo así: estoy tan lejos de la perfección pero más cerca de la raíz.

La propia búsqueda de Demi se expresa en su participación en la bellísima película La estrella azul de Javier Macipe (2023), ganadora del Goya a Mejor Dirección Novel y Actor Revelación. La obra retrata a un rockero español que entra en crisis y realiza un proceso de búsqueda personal y creativa. Un viaje a Santiago del Estero le pone un maestro que lo guía por el singular misterio de la chacarera santiagueña y las relaciones personales, de cercanía, sin la que este género no se entiende. En cada exploración musical, Demi también se encuentra a sí mismo como ser humano y como artista que hace de la chacarera un género que respira por sus poros, que se encarna en un sonido que sale del cuerpo y del alma. Lo que él llama “Monte Eléctrico” para definir la simbiosis que logra entre la geografía santiagueña y la tecnología musical. Es eso, afortunadamente, lo que nos regala en cada interpretación.

Declaración de uso de inteligencia artificial generativa

No se utilizaron herramientas de IAG durante ninguna de las etapas de producción de la entrevista.

Referencias

  • Díaz, C. (2022). Variaciones sobre el «ser nacional». Una aproximación sociodiscursiva al folklore argentino. Ediciones UNL. ↑

  • Falú, J. (2011). Cajita de música argentina. Ministerio de Educación de la Nación. https://www.educ.ar/recursos/113729/cajita-de-musica-libro-digital ↑

  • García Canclini, N. (1987). Ni folklórico ni masivo ¿Qué es lo popular? Diálogos de la Comunicación, (17), 8-19. ↑

  • Macipe, J. (Director). (2023). La estrella azul [Película]. ↑

  • Madoery, D. y Mola, S. (2015). Del bombo legüero a la batería. Modificaciones rítmico-texturales en la chacarera. Revista Argentina de Musicología, (15-16), 355-374. ↑

  • Romero, L. (2017). Chacarera, Zamba y Chamamé: tres géneros de las músicas populares tradicionales argentinas y su interpretación en la guitarra. Universidad Distrital Francisco José de Caldas. http://hdl.handle.net/11349/13269 ↑

  • Santillán, M. A. (2013). Modelización del género musical chacarera santiagueña [Tesis de maestría, Universidad Nacional de La Plata]. https://doi.org/10.35537/10915/37382 ↑

  • Taján, O. (2016). El rasgueo de la chacarera en la guitarra: análisis de sus rasgos estructurales y de estilo [Ponencia]. VIII Jornadas de Investigación en Disciplinas Artísticas y Proyectuales (JIDAP). Facultad de Bellas Artes, Universidad Nacional de La Plata., La Plata, Argentina. http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/56443 ↑

  • Notas

    1 La información fue tomada de la Bio de la página oficial de Demi Carabajal Disponible en https://demicarabajal.com.ar/ ↑
    2 Esta entrevista se produce en el marco de mi beca EVC-CIN bajo la dirección del Profesor Fernando Daniel Lerman, radicada en el Departamento de Artes Musicales y Sonoras de la Universidad Nacional de las Artes. ↑
    3 La producción de Demi Carabajal es voluminosa. Aquí, mencionamos sus álbumes solista: Bajo el cielo santiagueño (2006), Más De - Mi (2018), 1972 (2019), El Peñero (2019), Mi carnaval está ausente (2021), Acariciando el Cielo (2022), Banda Santiago (2022), Música Santiagueña (2023), La Noche Sin Fin (2024), La Band Guardia (2024), La Tarde (2025), Lunita del Pago (2025), Ordenando El Caos (2026). ↑
    4 Se refiere al tema compuesto por Violeta Parra (1917-1967) publicado en 1966 en su álbum Las últimas composiciones. ↑
    5 Se refiere al tema publicado en 1980 obra de Juan Carlos Carabajal, en la letra, y de la música de Carlos Carabajal. ↑
    6 Falú analiza las distintas perspectivas: “En la medida que la apreciación birrítmica reconoce la división del ¾ como un elemento inherente a los géneros -que está simplemente porque es parte constitutiva de los mismos desde los orígenes- y que el 6/8 es un complemento, la diferencia con la posición anterior pasa a un terreno formal. Digamos que tal diferencia se expresa en el modo de escribir, pero no de tocar, pues se parte de una intención similar” (Falú, 2011, p. 27) ↑
    7 Como Taján (2016, p. 3) sostiene: “La ubicación de los acentos en el marco de la superposición de compases equivalentes aparece como uno de los elementos más importantes en la configuración de lo que podría llamarse el ‘latido rítmico’ o groove de la chacarera, fenómeno al cuál los Hnos. Ábalos optaron por definir como el ‘sentido musical folklórico’. En este aspecto, sobresale la idea de que el primer tiempo del compás no siempre es el más fuerte y por ende, que los acentos o apoyos suelen ubicarse en otros puntos del compás. Los golpes más relevantes, para los Hnos. Ábalos (entre otros), son aquellos que conforman el denominado ‘dos - tres’. Esto es, mientras el plano del 6/8 tiende, en muchos casos, a tener una acentuación relativamente estable (expresada en el rasgueo a través de un chasquido sobre cada negra con punto), el plano del registro grave (3/4) se apoya sobre la segunda y tercera negra del compás. Este ‘dos – tres’ configura gran parte del latido rítmico del género y, dado su peso, genera una sensación de cierta acentuación ‘tumbada’ al hallarse su apoyo principal sobre el 3º tiempo del compás”. ↑
    8 El tema fue publicado en el álbum “El Peñero” (2016). ↑
    9 El tema “La simple” interpretada por Demi puede escucharse en https://www.youtube.com/watch?v=otFTlbjPpMQ ↑
    10 Una de las intérpretes más notables del folklore nacional, Mercedes Sosa 81935-2001), le dio un lugar especial a este tema en su repertorio, reconociendo el precioso aporte de Demi. Su versión en el Festival de Cosquín 2006 muestra notables diferencias en el arreglo y la instrumentación: la percusión es protagonista alternada con la voz y la guitarra criolla. Puede escucharse en Santicanal (2008). Mercedes Sosa “Cosquin 2006” 18- La simple. https://www.youtube.com/watch?v=jwcOYrFDLjk La versión de Peteco Carabajal, además de otra instrumentación, utiliza vientos, elige un comienzo mucho íntimo, como una preparación reposada, de reconocimiento, que va creciendo en intensidad hasta dar lugar al tema. Allí, Demi es el baterista. CMTV.com.ar (2002). Peteco Carabajal - La simple (En vivo). https://www.youtube.com/watch?v=RMVesLTB3vs Todas las versiones mantienen la idea de la danza. De hecho, el tema es conocido como “Sólo pa’ bailarla” como lo recuerda Mercedes Sosa en su recital mientras alienta a quien ha aprendido chacarara a que “bailen nomás”. Matías Jiménez (2021), Mercedes Sosa - La simple (Sólo pa’ bailarla) https://www.youtube.com/watch?v=P7EY6-RvFcw ↑
    11 Señalan que su organización estructural se corresponde con una chacarera simple de dos secciones (A y B), cada una con 8 compases, con un diseño: A-B-A-B-A-B-B (Santillán, 2013, p. 38). ↑
    12 Algunas investigaciones retoman la idea expresada por Peteco Carabajal acerca de que Carlos y Agustín Carabajal popularizaron, en los años 50, el chasquido de la chacarera y que su estandarización se dio con las grabaciones a partir de los años 50 (Romero, 2017, p. 28). ↑

    Referencias

    Díaz, C. (2022). Variaciones sobre el «ser nacional». Una aproximación sociodiscursiva al folklore argentino. Ediciones UNL.

    Falú, J. (2011). Cajita de música argentina. Ministerio de Educación de la Nación. https://www.educ.ar/recursos/113729/cajita-de-musica-libro-digital

    García Canclini, N. (1987). Ni folklórico ni masivo ¿Qué es lo popular? Diálogos de la Comunicación, (17), 8-19.

    Macipe, J. (Director). (2023). La estrella azul [Película].

    Madoery, D. y Mola, S. (2015). Del bombo legüero a la batería. Modificaciones rítmico-texturales en la chacarera. Revista Argentina de Musicología, (15-16), 355-374.

    Romero, L. (2017). Chacarera, Zamba y Chamamé: tres géneros de las músicas populares tradicionales argentinas y su interpretación en la guitarra. Universidad Distrital Francisco José de Caldas. http://hdl.handle.net/11349/13269

    Santillán, M. A. (2013). Modelización del género musical chacarera santiagueña [Tesis de maestría, Universidad Nacional de La Plata]. https://doi.org/10.35537/10915/37382

    Taján, O. (2016). El rasgueo de la chacarera en la guitarra: análisis de sus rasgos estructurales y de estilo [Ponencia]. VIII Jornadas de Investigación en Disciplinas Artísticas y Proyectuales (JIDAP). Facultad de Bellas Artes, Universidad Nacional de La Plata., La Plata, Argentina. http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/56443

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    Publicado

    2026-10-30

    Cómo citar

    Pérez Valobra, E. (2026). "Ser genuino… atraviesa lo tradicional y lo innovador": Una entrevista a Demi Carabajal. Plurentes. Artes Y Letras, 17, e147. https://doi.org/10.24215/18536212e147