Ilustración en el Bachillerato de Bellas Artes
Así abordamos el Programa de Reparación de Legajos de la UNLP
DOI:
https://doi.org/10.24215/18536212e148Palabras clave:
ilustración, identidad visual, educación artística, educación en derechos humanos, políticas de memoriaResumen
Presentamos un trabajo de producción artística desarrollado en el Bachillerato de Bellas Artes de la UNLP, en el marco del Programa de Reparación de Legajos. A partir del trabajo conjunto entre docentes y estudiantes de sexto año de Artes Visuales, se realizaron 28 ilustraciones destinadas a acompañar los legajos reparados de integrantes de la comunidad educativa víctimas de la última dictadura cívico-militar. La propuesta articuló formación artística, construcción de memoria e identidad institucional mediante un proceso creativo colectivo que recuperó historias personales y exploró los sentidos simbólicos del diseño.
Memoria, reparación y formación
El Programa de Reparación de Legajos es una política de memoria y reparación histórica de la Universidad Nacional de La Plata. Se formaliza en el año 2015 a partir de la Resolución N° 259 que en su artículo N° 2 establece “Dejar constancia en los legajos, de los reales motivos que determinaron la interrupción del desempeño laboral o estudiantil de todos aquellos que fueron víctimas de la última dictadura cívico-militar”.
El Bachillerato de Bellas Artes se hizo eco tempranamente de esa política: durante 2015 se realizaron reparaciones de legajos de algunos miembros de su comunidad. Se trató de los legajos de estudiantes detenidos durante la denominada Noche de los Lápices, y del legajo de la docente Irma Ángela Zucchi.
Tras estas reparaciones iniciales, en 2024 el Bachillerato de Bellas Artes, conjuntamente con la Dirección de Políticas de memoria y Reparación histórica de la Secretaría de DDHH y Políticas de igualdad de la UNLP, llevó a cabo la reparación de los legajos de la nómina completa de los miembros de su comunidad educativa que fueron detenidos y asesinados o desaparecidos por el terror de Estado de la última dictadura cívico-militar.
La premisa en torno al trabajo a realizar era que se tratara de una experiencia formativa para el estudiantado, y que involucrara a todos los actores institucionales. Para dar formalidad a esa intención se dispuso, a través de la Disposición N° 182/24, la creación de la Comisión de Reparación de Legajos, que tuvo carácter transitorio y estuvo integrada por representantes de todos los claustros, de todos los Departamentos, de la Comisión por la Memoria y de la Dirección de Políticas de memoria y Reparación histórica. Ese formato de comisión interclaustro e interdepartamental viabilizó el tipo de trabajo que se deseaba llevar adelante: colectivo, transversal, y curricularizable.
A partir de su creación y en los meses sucesivos, la Comisión de reparación de legajos sostuvo reuniones periódicas en las que se socializaron y planificaron propuestas pensadas por los distintos actores participantes. Esas propuestas iniciales fueron enriquecidas en el intercambio de voces dentro de la Comisión, lo que permitió llevar adelante propuestas transversales en las que se conjugaron contenidos, saberes y prácticas diversas, más allá de límites disciplinares.
Las mencionadas propuestas incluyeron trabajo áulico con contenidos propios de las asignaturas, adaptados al abordaje de la reparación de los legajos, así como actividades extracurriculares que involucraron tanto a estudiantes como a otros actores de la comunidad escolar. Si bien la principal instancia de socialización fue durante la semana que culminó con acto de entrega de los legajos reparados (que tuvo lugar el 13 de septiembre de 2024), las actividades propuestas desbordaron esa temporalidad y también se dieron con anterioridad y posterioridad a ese momento puntual. Durante el ciclo lectivo 2024, todo el estudiantado participó en algún momento de alguna de las actividades llevadas adelante, y estuvo en conocimiento de en qué consistió la reparación, y su porqué.
La Reparación de Legajos se convirtió en un momento histórico para la escuela, que quedará en la memoria de toda su comunidad. El enorme trabajo -colectivo, transversal y curricularizable- llevado adelante sentó las bases para una metodología muy propia y situada, que no sólo resultó ser efectiva, sino también profundamente transformadora: la escuela –y quienes la conformamos– no es la misma tras haber atravesado esta experiencia.
La propuesta que se describe a continuación es una de las llevadas a cabo en este marco.
Ilustrar la reparación
Y así parecería funcionar: en el legajo de un colegio se construye y confirma la oficialidad de las cosas. Y en las instituciones la palabra escrita legitima una mirada, una versión. El documento oficial durante la última dictadura militar no sólo cancela la idea de que puede haber más de una mirada acerca de algo, sino que va más allá y a través del respaldo institucional del Estado de alguna manera esa versión se convierte en Verdad. Con el Programa de Reparación de Legajos de la Universidad Nacional de La Plata se decide dejar constancia institucional de la condición de detenido-desaparecido o asesinado y registrar en los documentos la verdadera razón de la interrupción de la vida académica o laboral de esa persona.
Al entrar inicialmente en contacto con el material documentado encontramos que el estado de los legajos era impreciso, era incorrecto históricamente y por sobre todo era enormemente injusto para con las historias y el destino de las personas a las que hacía referencia. Y reemplazar injusticia por justicia puede constituir una gran motivación; también trabajamos desde ese lugar.
En nuestro caso, la naturaleza y la identidad del Bachillerato de Bellas Artes nos invitaban a imprimir nuestra marca a un asunto en donde se mezclaban lo trágico, lo histórico, el reconocimiento, la reparación. Y también el arte para atravesar, envolver y transportar todo eso en un producto elaborado colaborativamente y al que había que dar forma desde el colegio.
Empezamos a trabajar: convocamos a lxs alumnxs de 6to año del Lenguaje de Artes Visuales, que estaban cursando la materia Ilustración, los grupos 1 y 2 a cargo de la profesora Carolina Farías y Martin Nogueira respectivamente. Con lxs estudiantes conversamos acerca del tema, conocimos a los y las protagonistas de los legajos, sus historias, sus destinos y viajamos en el tiempo para asomarnos a ese Bachillerato que vivía en la época de la dictadura militar.
El trabajo se orientó hacia el desarrollo de una ilustración: pensamos en una especie de sello postal que transportara consigo algo de la identidad de cada una de las personas cuyo legajo estaba siendo reparado. Y en su diseño, formas, texto y color también debía estar presente algo que refiriera a la identidad del Bachillerato. Elegimos entonces la figura de un corazón ocupando una posición central cuyas arterias se transforman en los tallos y flores de un jacarandá que se nutre de él y que año tras año renueva en sus flores su ciclo de vida y muerte para volver a vivir. Desde el diseño contemplamos el valor de la palabra escrita y así fuimos destinando espacios significativos para ser ocupados por fechas importantes, frases, espacios de militancia y participación. Y también los nombres, claro. Por eso, cada trabajo fue personalizado y cada pieza es única y diferente a las demás. Desarrollamos 28 ilustraciones para acompañar los legajos reparados, contenidos en las carpetas que iban a recibir los familiares de quienes habían sido víctimas años atrás pero que hasta ese momento no habían contado con una constancia institucional acerca de las verdaderas razones de la interrupción de su vida académica o laboral.
El desarrollo de este trabajo tuvo mucho de lo que suele aparecer en estos proyectos: ideas iniciales, bocetos, caminos que se inician pero después se descartan, soluciones acertadas, cambios, decenas de decisiones y ese constante intercambio cuando docentes y estudiantes trabajan en equipo. También encontró en el espíritu del Programa un motor que se transformó en una energía muy evidente dada la identidad institucional y la relación que el Bachillerato de Bellas Artes tiene con la historia argentina de la década del ´70 en particular: estas ilustraciones nacen en las aulas del colegio, en el Edificio Noche de los Lápices.
Entre lxs estudiantes de hoy surgen algunas preguntas, que ya se han formulado antes: ¿por qué reparamos esos legajos de hace tantos años que parecían dar cuenta de una versión definitiva de los hechos?, ¿para qué reparamos?, ¿para quién? Esa reparación… ¿resulta suficiente?, ¿es necesaria?, ¿qué arregla, si es que arregla algo?
La tarde del acto en el colegio los familiares, amigxs y afectos subían a recibir las carpetas que hablan de esos seres queridos que no están. Cada una contiene el legajo de la persona ya reparado y la ilustración.
Quizás las respuestas las hayamos encontrado en sus palabras al momento de subir.
Y sobre todo en sus rostros.