Evaluación del bienestar de los ratones en condición no experimental, mediante el uso de indicadores del estado físico, social, psicológico y parámetros indirectos

Autores/as

DOI:

https://doi.org/10.24215/15142590e105

Palabras clave:

ratones de laboratorio, bioterio, indicadores de bienestar, conducta, comportamiento

Resumen

La mayor parte de los ratones que se alojan en los bioterios se mantienen en condición no experimental. Durante su tiempo de vida dentro de los bioterios pueden experimentar situaciones que afectan su bienestar. Esta revisión propone una serie de indicadores simples, no invasivos y observables para evaluar su estado físico (condición corporal, actividad locomotora, muecas de dolor), social (agresión, barberismo) y psicológico (estereotipias), además de parámetros indirectos como la calidad del nido y la separación de áreas limpias y áreas sucias en la caja. El bienestar animal se puede observar con un enfoque multifacético, por lo que, para su evaluación, se pueden combinar los diferentes indicadores propuestos con la finalidad de contar con una visión general del mismo. Se destaca la importancia de la observación diaria por parte del personal técnico, el uso de etogramas y la capacitación específica para garantizar una evaluación constante y efectiva del bienestar animal. Cada valoración debe llevarse a cabo teniendo en cuenta las características propias de cada bioterio.

Introducción

El concepto de bienestar implica condiciones específicas relacionadas propiamente con el animal, su calidad de vida, el momento en el cual se mide y el parámetro elegido para medirlo (Broom, 2011). Mellor y Reid (1994) presentaron el concepto de bienestar como “el estado que se manifiesta en un animal cuando se satisfacen sus necesidades nutricionales, ambientales, de salud, conductuales y mentales”, trasformando las cinco libertades del bienestar animal en "ámbitos de compromiso potencial". Se redefinieron así para enfatizar el alcance del compromiso con el bienestar animal en los dominios: 1. Sed/hambre/desnutrición, 2. Desafío ambiental, 3. Enfermedad/lesión/deterioro funcional, 4. Restricción conductual/interactiva y 5. Ansiedad/miedo/dolor/angustia.

Según, Mellor y Beausoleil (2015), el bienestar animal describe un estado compuesto por la suma de las experiencias individuales de un animal, tanto positivas como negativas, y su peso relativo en el tiempo. Sin embargo, la evaluación de este se ve obstaculizada por las limitaciones de una comunicación eficiente entre los humanos y los animales (Andresen et al., 2020).

Los ratones presentan un desarrollo biológico caracterizado por diferentes etapas durante su vida: gestación, amamantamiento, juvenil, pubertad adulta, periodo de senescencia reproductiva y senescencia (Wang et al., 2020). Muchas investigaciones usan los animales durante la pubertad, entre las 6 y 8 semanas de edad (De Jesús et al., 2021; Kim et al., 2014; Tayler et al., 2020), por lo que gran parte de su vida transcurre en el bioterio en condición de mantenimiento.

En esta revisión se proponen seis indicadores para evaluar el bienestar de los ratones de laboratorio que no se encuentren en condición experimental, tres de ellos están relacionados con su estado físico, dos con su estado social y uno con su estado psicológico (Hawkins et al., 2011). Además, se consideran dos parámetros indirectos vinculados al ambiente de las cajas donde se alojan. Estos indicadores pueden observarse directamente y aplicarse fácilmente en la rutina diaria de los técnicos de bioterios, lo que permite una evaluación práctica y constante del bienestar animal, sin necesidad de equipos especializados ni intervenciones adicionales, ya que el propio personal encargado del cuidado puede realizarla durante sus tareas habituales.

Metodología

Se realizó una revisión en los buscadores Pubmed y Google Scholar, usando las siguientes palabras clave: bienestar - ratones de laboratorio, indicadores de bienestar - animales de experimentación - ratones, bienestar - ratones – experimentación y ratones de laboratorio. Se usaron, como criterios de inclusión y de exclusión, artículos originales y revisiones escritas en inglés o en español, que presentan diferentes indicadores de bienestar, usando solo los modelos ratones. Se excluyeron las publicaciones sobre el uso de animales distintos a ratones (Mus musculus), aunque tuviesen relación con el bienestar animal, y artículos que no medían parámetros de bienestar, pero que estuviesen relacionados con los modelos ratones.

Evaluación del bienestar de los ratones de laboratorio

Al evaluar el bienestar en los animales, se debe asegurar que los indicadores que se usen no reflejen simplemente la respuesta al aluvión de aferencias sensoriales asociadas con algún daño tisular, no reflejando el componente afectivo del dolor, es decir, “cómo el dolor hace sentir a los animales” (Flecknell et al., 2011). De ahí la importancia de establecer un punto de referencia útil para realizar la evaluación del bienestar de estos.

Hawkins et al., (2011) proponen una serie de indicadores relacionados con el estado físico, social, psicológico y fisiológico de los animales, todos vinculados a su bienestar. Sin embargo, en esta revisión no se abordaron los indicadores fisiológicos, a pesar de que los autores los incluyen, ya que su evaluación requiere mediciones específicas que implican una intervención directa con los ratones. Sin embargo, es de hacer notar que, si al observar el estado físico de los animales, no existe ninguna discapacidad que cause malestar o dolor, o que tenga un impacto sobre la integridad física que pudiese causar sufrimiento y distrés, se considera que existe un buen nivel de aptitud fisiológica. Para la evaluación de la integridad física se consideraron como indicadores a aquellos relacionados con la condición corporal, la actividad motora y las muecas de dolor. Para la evaluación del comportamiento social se consideraron los indicadores relacionados con el aumento de la agresión entre compañeros de caja y el comportamiento de barberismo. En relación con el estado psicológico, ya que este se caracteriza porque el animal despliega un rango apropiado de comportamientos naturales de acuerdo con lo que es conocido para la cepa o especie, se consideró el indicador de las estereotipias, cuya manifestación identifica una condición de no bienestar (Fraser, 2004). Otros parámetros que pueden indicar el no bienestar son los conocidos parámetros indirectos, tales como la separación de áreas limpia y sucia dentro de la caja (Makowska et al., 2019), además de la calidad del nido (Gaskill et al., 2013), los cuales fueron considerados en la revisión.

Evaluación del bienestar mediante indicadores del estado físico

Los tres indicadores para evaluar el estado físico en el cuidado rutinario dentro del bioterio son: la condición corporal, la actividad motora y la escala de las muecas del ratón

Condición corporal

Un indicador que puede ser usado en la evaluación del bienestar de los ratones, y que está relacionado con el estado físico, es la variación de peso, la que indudablemente estará relacionada con la apariencia del animal y, por lo tanto, con su condición corporal (Figura 1). Este es un indicador considerado, en gran cantidad de ensayos, como dato experimental (Ascani et al., 2023; Fan et al., 2022; Li et al., 2020) y como determinante en la aplicación del punto final humanitario (Talbot et al., 2020). Este indicador puede ser afectado por diferentes condiciones, tales como la dieta, el ciclo estral y los ambientes nuevos (Francois et al., 2022), o bien por diferentes ambientes, como lo plantean Abidin et al. (2024). Estos autores consideran el peso como un indicador de estrés relacionado a diferentes tipos de alojamientos en un sistema de producción. Los autores estudiaron las diferencias de peso en los ratones alojados en cajas ventiladas y cajas clásicas, y las cotejaron con lo reportado por otros investigadores en relación con el estrés que pudieron sufrir en el alojamiento en las cajas ventiladas. El peso como indicador de bienestar puede relacionarse con la condición corporal (Ullman-Culleré y Foltz, 1999). Una persona en contacto diario con el animal podría valorar este indicador, observándolo dentro de una caja de alojamiento y percibiendo la falta de bienestar, sin realizar su pesaje, solamente observando dentro de la caja su condición corporal y comparándola con el esquema que se presenta en la figura 1.

Figura 1. Dibujos lineales y descripción del estado físico del ratón de laboratorio, según su grado de bienestar. Adaptado de Ullman-Culleré y Foltz (1999). ↑

Actividad motora

Otro indicador relacionado con el estado físico es la actividad motora de los animales, el cual presenta igualmente la ventaja de no ser invasivo, de ser indoloro, simple, de corto tiempo y de bajo costo (Giménez-Llort y Torres-Lista, 2021).

Los ratones son curiosos y activos y generalmente se les observará moviéndose por la caja, aseándose, comiendo, bebiendo e interactuando con sus compañeros, particularmente después de haber sido estimulados al levantar su caja y moverla del estante (Burkholder et al., 2012). La evaluación de los patrones de comportamiento de la actividad motora puede contribuir en la identificación de angustia, malestar y dolor (Abdollahi Nejat et al., 2024; Whittaker y Howarth, 2014); una reducción de la actividad motora puede estar relacionada con experiencias de estrés, distrés y dolor (Alsalem et al., 2020; Clemenza et al., 2021).

Ramírez Rodríguez et al. (2022) adaptaron una tabla de evaluación para identificar signos de estrés o dolor en animales de producción durante los cambios de caja en el bioterio. Esta herramienta considera indicadores de bienestar como la actividad motora, y fue utilizada para evaluar exclusivamente la influencia de la manipulación por parte del operador encargado del procedimiento. Los autores determinaron que el 11% de la población evaluada presentó signos de alteración del bienestar.

Se han diseñado diferentes sistemas para evaluar la actividad motora dentro de las cajas de alojamiento sin la manipulación por parte de las personas. Entre estos podemos mencionar los presentados por Singh et al. (2019) y Klein et al. (2022), los primeros usando un sistema con un método de visión por computadora simple y bien conocido para detectar movimiento y rastrear animales dentro de la caja de alojamiento y, los segundos, métodos tales como capacitancia eléctrica, radiofrecuencia y haces de luz infrarroja, entre otros. Estos sistemas son de difícil acceso para muchos bioterios, por lo que otra alternativa es la utilización de etogramas, que son herramientas que describen y registran el comportamiento de un organismo en su entorno natural. Los parámetros sencillos para evaluar pueden ser fácilmente percibidos por quienes cuidan los animales, como los propuestos por Garner et al. (2022), con mediciones como activo, inactivo y desconocido (estereotipias), lo que proporcionaría una visión de la condición de bienestar o de no bienestar de los ratones no experimentales.

Usando los indicadores mencionados hasta ahora, como son la condición corporal y el nivel de actividad, es posible tener una idea general sobre la condición de bienestar de los ratones dentro de sus cajas de alojamiento, tal como lo plantean Abdollahi et al. (2024). Estos indicadores proporcionan medidas cualitativas, las cuales requieren observación y un mínimo entrenamiento por parte de las personas que interactúan diariamente con los animales.

Se puede considerar que la alteración de uno o de ambos indicadores propuestos, condición corporal y actividad motora, es una alteración evidente de bienestar. Indiscutiblemente, ambos indicadores pueden ser producto de complejos procesos de regulación fisiológica y pueden verse influenciados por diversos factores, como alteraciones metabólicas, aumento del gasto energético, disminución del apetito y/o factores ambientales. Sin embargo, su evaluación per se puede ser un aporte para orientar sobre la condición de bienestar de los ratones en mantenimiento, en sus cajas de alojamiento.

Escala de las muecas del ratón

Al realizar la evaluación del bienestar de los ratones se debe tener en cuenta que, como animales de presa, ocultan sus dolores y deficiencias para evitar la atención de los depredadores, lo que hace que la detección del dolor en ellos sea una tarea desafiante (Burkholder et al., 2012; Richardson y Flecknell, 2005; Whittaker y Howarth, 2014). La valoración del dolor en los ratones es de gran importancia, ya que además de otras consecuencias, implica un costo significativo en el bienestar de los individuos (Whittaker et al., 2021).

La escala de las muecas del ratón (en inglés: mouse grimace scale [MGS]) es un indicador de dolor que fue propuesto por Langford et al. (2010), para ratones en experimentación, la cual puede ser considerada para valorar el dolor. Las expresiones faciales son análogas al sistema de codificación de acciones faciales para humanos (en inglés: facial action codification system (FACS) (Ekman y Friesen, 1978). La escala se convirtió en una herramienta valiosa para la evaluación del dolor en animales en experimentación. Sin embargo, esta también puede ser utilizada en la evaluación clínica de los animales que no se encuentren participando en procedimientos experimentales, permitiendo su aplicación dentro de sus alojamientos (Leach et al., 2012; Miller y Leach, 2015; Miller et al., 2016).

En la valoración del dolor de origen inflamatorio de corta duración en los ratones, pueden ser usados indicadores tales como contorsiones reflejas o comportamiento de aplastamiento y lamido o acicalamiento, asociados con la zona del cuerpo inflamada, lo que proporciona una medida obvia y empíricamente válida de la intensidad del dolor (Matsumiya et al., 2012). A diferencia del dolor de corta duración, los roedores muestran pocos o ningún cambio evidente en su comportamiento ante dolores prolongados, que pueden durar desde horas hasta semanas (Mogil et al., 2010; Urban et al., 2011). Esto representa un desafío para los investigadores, quienes deben identificar indicadores confiables para evaluar el bienestar de los ratones, especialmente por el impacto que el dolor crónico puede tener en su estado afectivo (Foley et al., 2019; Jirkof y Potschka, 2021; Munk et al., 2024). La evaluación del dolor en los ratones, observando las muecas faciales, ha sido puesta a prueba por varios autores como Matsumiya et al. (2012), Leach et al. (2012) y Ferguson et al. (2023), quienes señalan que esta evaluación se puede realizar de una forma rápida, sencilla y efectiva "en la caja de alojamiento", aunque resaltan que la aplicación de la misma requiere de una capacitación mínima, superando algunas de las limitaciones de los esquemas de evaluación clásicos del comportamiento, tales como la falta de movimiento.

Se propone, entonces, que las personas que se encuentran en contacto con los animales, debidamente capacitadas, puedan evaluar el dolor aplicando la escala de las muecas faciales. Entre ellas se encuentran el abultamiento de la nariz, el abultamiento de las mejillas, la posición de las orejas, el cambio de las vibrisas y el estiramiento de la hendidura palpebral, siendo esta última mueca la que, aparentemente, da la mayor información en la valoración del dolor.

Ernst et al. (2022) y Ferguson et al. (2023) coinciden en que el estiramiento de la hendidura parpebral es el indicador más reproducible y el más confiable para la evaluación del dolor; y asociado a otros indicadores, pudo predecir la muerte inminente de los ratones C57BL/6, usados en estudios de la fisiopatología, diagnóstico y terapéutica de la sepsis. Ferguson et al. (2023) encontraron específicamente una sensibilidad y especificidad de este parámetro del 73% en la predicción de muerte (Figura 2).

Figura 2. Ratón en condición de no bienestar. El personal encargado del control y la atención diaria, incluido también el cambio de cajas, puede percibir inactividad y estiramiento de la hendidura palpebral. ↑

Como ya se señaló, el dolor en los ratones de laboratorio no es exclusivo de los procedimientos experimentales; también puede presentarse en condiciones estándar de alojamiento dentro de los bioterios. Desde el nacimiento hasta su uso en ensayos, pueden experimentar dolor por diversas causas como, por ejemplo, enfermedades. Por ello, es importante considerar el uso de la escala grimace o escala de las muecas, como indicador clínico, también en los que no están involucrados en procedimientos, permitiendo su aplicación en condiciones de alojamiento no procedimental.

Miller y Leach (2016) realizaron la valoración del bienestar en un grupo de ratones macho CBA y DBA/2, que no se encontraban formando parte de ninguna investigación, usando la evaluación de las muecas faciales. Para la evaluación solo usaron dos formas de manipulación (túneles y manipulación por la base de la cola), al realizar los cambios de caja. El objetivo del ensayo fue asegurar que la puntuación otorgada a la valoración del dolor, mediante el uso de las muecas en los ensayos experimentales, solo estaría influenciada por el dolor que pueden producir estas técnicas y no por la manipulación cotidiana dentro de los bioterios. Los autores concluyeron que los valores que les son asignados a las muecas, luego del procedimiento experimental, no son enmascarados por las condiciones relacionadas con los procedimientos rutinarios de manipulación y sujeción. Los métodos de manipulación no influyeron en la puntuación dada a cada mueca por dolor, lo que indica que las formas de manipulación no son factores de confusión al establecer puntuaciones iniciales a las mismas.

Evaluación del bienestar mediante indicadores del comportamiento social

A pesar de que el ratón es la especie animal más utilizada en la investigación de laboratorio, sorprendentemente se sabe poco sobre cómo la biología del comportamiento se relaciona con los aspectos sociales y físicos de las condiciones de alojamiento en el laboratorio. Según Latham y Mason (2004) y Van Meer y Raber (2005), existen numerosas diferencias entre la biología de la conducta de los ratones de vida libre y los de vida en el laboratorio, y en relación con el bienestar, el cual apenas ha comenzado a explorarse en estos últimos tiempos. La observación de los ratones en la caja donde habitan es particularmente ventajosa, como se ha planteado, ya que implica un mínimo estrés del animal, consiguiendo reducir los efectos indeseados que pueden desencadenarse a partir de las pruebas de comportamiento clásicas, las cuales pueden generar estrés por la novedad, por cambios en la fisiología y en el comportamiento causados por el ambiente desconocido (Jirkof, 2014).

Comportamiento social agonístico: agresión entre los ratones en la caja de alojamiento

Los ratones son animales sociales, por lo que el alojamiento en grupo es fundamental para su bienestar. Sin embargo, esta convivencia también puede generar agresión, especialmente entre machos, lo que representa uno de los problemas más graves en la cría de ratones de laboratorio y la segunda causa de sacrificio en bioterios (Gaskill et al., 2017).

Las peleas intensas pueden causar dolor, lesiones e incluso la muerte. La agresión entre individuos es un comportamiento agonístico que puede reflejar una condición de estrés, afectando tanto a los animales involucrados como a la validez científica de los estudios, estén los ratones involucrados en ensayos o no (Theil et al., 2020). Aún sin lesiones visibles, el estrés generado por estas interacciones altera la fisiología del ratón y puede introducir importantes sesgos en los resultados experimentales (Gaskill et al., 2017; Weber et al., 2017). Por ello, el monitoreo de este tipo de comportamientos es clave para garantizar el bienestar animal y la calidad de la investigación.

La agresión, tal como lo describen Theil et al. (2020), es un indicador para evaluar en el caso particular de los ratones macho ya que son los que mayormente manifiestan este comportamiento, aunque puede ocurrir también en hembras (Burkholder et al., 2012). Las interacciones agonísticas pueden ocurrir entre dos o más animales con la finalidad de obtener el control de un recurso disponible. Las mismas pueden clasificarse, por contexto, en comportamientos territoriales vs. comportamientos de dominancia, o por resultado, en agresión mediada vs escalada (Theil et al., 2020).

En la estructura social de los ratones dentro de la caja de alojamiento se pueden observar diferentes tipos de comportamientos de dominancia o de sumisión, dependiendo de la posición que asuman dentro de la caja. Un comportamiento de dominancia o jerarquía se puede manifestar con traqueteo de cola y zig-zag y por comportamiento de montaje y amenaza lateral hacia los subordinados. Un comportamiento de sumisión o de subordinación se da por el sometimiento al dominante, ya sea huyendo o con una postura de sumisión característica (Theil et al., 2020). Otro comportamiento de jerarquía de dominancia se da con acuerdos en el tiempo, cuando los animales dominantes tienen acceso prioritario a los recursos, o cuando un intruso o subordinado evita con éxito la pelea y finaliza una reacción agonística huyendo o sometiéndose. Esta última interacción se denomina agresión mediada. Comprender la gran mayoría de las interacciones agonísticas es esencial para evitar que los encuentros agonísticos progresen hasta la muerte (Theil et al., 2020), ya que una agresión intensificada o de lucha es potencialmente dañina y termina con la sumisión, la huida o la incapacitación definitiva de un combatiente, como consecuencia de las lesiones (Howerton et al., 2008).

Resultados presentados por Gaskill et al. (2017), enfatizan la naturaleza multifactorial de la agresión dañina de los ratones dentro de las cajas, por lo que es importante que quienes se encargan de su cuidado en los bioterios, estén constantemente atentos a los comportamientos de agresión existentes. Recomendaciones similares son realizadas por Mourelle et al. (2013), quienes resaltan que en el comportamiento de agresión intervienen muchas variables, entre ellas el manejo diario rutinario (Balcombe et al., 2004; Castelhano-Carlos y Baumans, 2009).

Es difícil la uniformidad en los procedimientos que se realizan en los bioterios, ya que estos dependen de las condiciones de cada uno. Sin embargo, el indicador de agresión entre ratones alojados en producción estándar puede utilizarse como señal de no bienestar, incluso cuando no haya lesiones visibles. La atención adecuada y el entrenamiento del personal técnico son fundamentales para identificar este tipo de comportamientos (Mourelle et al., 2013) y actuar en forma oportuna.

Comportamiento social: barberismo

El barberismo es clasificado como un trastorno mental en los humanos (tricotilomanía) y como disturbio comportamental de los animales. El mismo ha sido asociado con angustia, frustración, ansiedad y aburrimiento, tanto en animales como en pacientes psiquiátricos, siendo una conducta de difícil control (Chen et al., 2010; Hincapié et al., 2022). Es considerado un patrón de comportamiento de acicalamiento patológico, cuando los ratones presentan alguna alteración de la integridad de las vibrisas y eliminación del pelo, recorte o rasurado (Dufour y Garner, 2010). Su manifestación es considerada como un comportamiento de dominancia-subordinación, agresividad, deficiencias en el enriquecimiento ambiental, conducta aprendida y exceso de niveles elevados de estrés (Gannon et al., 2019). Sin embargo, a veces es considerado un comportamiento social normal (Neves et al., 2013; Reinhardt, 2005; Tynes, 2013). El llamado barbero sujeta a un compañero y elimina el pelo o las vibrisas depilándolo con los incisivos, mientras que este adopta una postura sumisa; el ratón dominante mastica o ingiere en repetidas ocasiones el pelo o la vibrisa arrancada (Reinhardt, 2005).

El barberismo constituye una de las alteraciones conductuales más conocidas entre los ratones, por lo que se considera una posible causa de pérdidas de bienestar (Bocca Vieira de Rezende Pinto, 2012) y, en consecuencia, afectar la confiabilidad de los resultados obtenidos en las investigaciones que usen estos animales (Garner, 2005). A pesar de que el estrés es un factor involucrado en su etiología (Torres-Lista y Giménez-Llort, 2019), aún no están claramente establecidas las causas del barberismo en los ratones de laboratorio, debido a que este comportamiento se observa más en ciertas cepas o líneas que en otras, por lo que se considera también que se encuentra asociado a una condición genética (Greer y Capecchi, 2002; Koh et al., 2008). Por otra parte, este comportamiento no se observa en ratones silvestres (Dufour y Garner, 2010). La imprecisión en el conocimiento exacto de las causas hace más difícil intervenir e implementar acciones preventivas o correctivas efectivas del mismo.

Moody et al. (2021) evaluaron el comportamiento de barberismo en hembras de ratón C57BL/6 al proporcionarles material de enriquecimiento para nidos en tres presentaciones: unidades individuales, material disperso y material agrupado. Los resultados mostraron que las hembras que recibieron el material como unidades individuales no presentaron barberismo, mientras que aquellas alojadas con las otras dos formas sí manifestaron este comportamiento. Los autores concluyeron que los nidos que requerían mayor actividad y tiempo de preparación por parte de las hembras podrían haber contribuido a protegerlas del desarrollo de barberismo. La importancia de la valoración de este indicador está dada porque es de fácil observación por parte del personal a cargo de los animales, identificando, dentro de las colonias, las líneas más susceptibles. Además, de tratar de controlarlo al proporcionarles material de enriquecimiento adecuado.

Evaluación del bienestar mediante indicadores del estado psicológico

Comportamiento estereotipado: perseveración recurrente

El comportamiento de movimientos repetitivos, invariables y sin objetivo es conocido como comportamiento anormal o estereotipado. En animales cautivos parece involucrar los mismos mecanismos que los comportamientos anormales repetitivos que se describen en la psiquiatría humana, los que reflejan anomalías subyacentes de la función cerebral (Garner, 2005).

El comportamiento estereotipado generalmente se desarrolla en respuesta a condiciones de alojamiento inadecuadas y generalmente se asocia con otras medidas de deterioro del bienestar (Latham y Mason, 2004; Novak et al., 2016a). La evidencia actual indica que las estereotipias reflejan una forma de desinhibición conductual denominada perseveración recurrente (Garner y Mason 2002; Novak et al., 2016b), definida por Sandson y Albert (1984) como la prolongación o repetición inadecuada de una conducta sin interrupción, la que puede depender, en gran medida, de la especie y raza del animal, así como de la forma y el nivel de expresión de la estereotipia (Novak et al., 2016a).

Håkansson et al. (2017) consideraron parámetros como la locomoción, el olfateo, el acicalamiento, la masticación y la quietud, entre otros, para valorar este indicador. Los autores usaron un enfoque etológico (construcción de etogramas), describiendo un fenotipo exploratorio hiperactivo que implica disfunción, tanto en los procesos motivacionales como en los motores, concordando con los fenotipos hiperactivos reportados por Rünker et al. (2011), en estudios con mutantes Sema6A KO utilizando medidas automatizadas.

Bailoo et al. (2018) evaluaron la actividad y los comportamientos estereotipados, tales como morder las barras de la caja del alojamiento, en la asignación del espacio sobre las medidas de bienestar animal en ratones BALB/c y C57BL/6, hembras y machos. Los autores determinaron que la asignación de espacio como tal tiene poco impacto en las medidas de bienestar, excepto por el tamaño del grupo, que puede ser un factor de riesgo para una escalada de agresión en los machos de algunas cepas.

David et al. (2022) evaluaron la condición de estrés en ratones C57BL/6 mediante etogramas. Estos registraron un comportamiento frenético, el que relacionaron con un comportamiento exploratorio rápido, con una alteración anormal en el nivel de actividad, como dar vueltas, girar, caminar de un lado a otro o levantarse sobre los miembros pelvianos, presentando temblores y ataxia. Definieron los temblores como movimientos musculares involuntarios y repetitivos (localizados o generalizados). Igualmente definieron la ataxia leve como los intentos descoordinados de caminar o ponerse de pie, pérdida del equilibrio o anomalías posturales, ataxia con deambulación completa, la ataxia moderada como una deambulación deficiente con anomalías pronunciadas en la marcha y la ataxia grave como una pérdida total del equilibrio con, al menos, una caída.

El uso de etogramas implica valorar el bienestar de los ratones en sus cajas de alojamiento, sobre todo en la evaluación de las estereotipias denominadas perseveración recurrente.

Para la evaluación del bienestar de los ratones no experimentales en los bioterios, se puede establecer el comportamiento “normal” y compararlo con los comportamientos “atípicos” que pueden indicar alteración del bienestar.

Es de considerar que establecer etogramas, que suponen la evaluación de estereotipias en los ratones dentro del bioterio, puede resultar difícil si se establecen parámetros de medición complicados. Con este fin, pueden usarse parámetros sencillos, que sean fácilmente percibidos por quienes cuidan los animales, tal como el presentado por Garner et al. (2022), usando mediciones como activo, inactivo y desconocido (estereotipias).

Entre las estereotipias pueden incluirse las propuestas por David et al (2022), esto es, los movimientos exploratorios rápidos, con una alteración anormal en el nivel de actividad, dar vueltas, girar y caminar de un lado a otro. También puede incluirse la medida propuesta por Bailoo et al. (2018), que consiste en morder las barras de la caja de alojamiento. Todo esto permite contar con una visión de la condición de bienestar o de no bienestar de los ratones no experimentales.

En un etograma, las medidas no requieren puntuaciones. La observación de cualquier estereotipia puede ser considerada como una alteración del bienestar.

Evaluación del bienestar mediante “parámetros indirectos”

El bienestar animal también puede ser evaluado mediante parámetros que son denominados indirectos, que no miden directamente el estado emocional o físico del animal, pero que permiten inferir su bienestar, observando la condición de las cajas de alojamiento.

Separación de zonas de descanso o zona limpia de las zonas de deposición o zona sucia

Los ratones de laboratorio tienen la capacidad de separar por zonas la caja de alojamiento. Según Makowska et al. (2019), claramente se pueden identificar zonas de descanso o zona limpia de las zonas de deposición o zona sucia. Con relación a la segregación de los espacios dentro de las cajas de alojamiento, Makowska et al. (2019) reportan que, a pesar de que ningún estudio científico ha definido claramente si esta capacidad puede tener consecuencias para su bienestar, ellos observaron segregación de ambas áreas en los diferentes sistemas de cajas, con ubicaciones preferidas para la eliminación y para la anidación. Esto es una evidencia directa de que los ratones están motivados para anidar lejos de su orina y heces, permitiendo la expresión de comportamientos naturales y mejora del bienestar. La no segregación entre áreas dentro de la caja puede indicar alteración del bienestar de los animales.

Calidad del nido

En relación con la calidad del nido, Gaskill et al. (2013) indican que la observación del comportamiento de construcción de nidos en colonias de ratones proporciona un refinamiento a la evaluación diaria de la salud y el bienestar, ofreciendo ventajas sobre otros métodos existentes, ya que requiere poco entrenamiento. Los materiales para la evaluación se encuentran dentro de las cajas y debería existir en la mayoría de las colonias de ratones, ya que forma parte del material de anidación que se les proporciona como material de enriquecimiento. Además, la observación puede completarse con poca o ninguna manipulación de los animales.

La construcción del nido se ve alterada por el grado de estrés térmico, la agresividad presente en la jaula, el malestar general de los animales, la ausencia de comportamiento de agrupamiento en ratones y las condiciones de dolor. Dado que todos estos factores reducen el bienestar del ratón, se plantea que las alteraciones en la construcción del nido pueden utilizarse para identificar dentro de las cajas de animales, donde es necesario realizar intervenciones para mejorar su bienestar general.

Ambos parámetros mencionados requieren que se establezcan etogramas previos que permitan a las personas que diariamente observan a los animales en sus cajas, alertar sobre alteraciones del bienestar de estos.

Discusión

Cabe preguntarse ¿por qué es relevante medir indicadores de bienestar en los ratones de laboratorio, dentro de sus cajas de alojamiento, mientras no están en experimentación? En respuesta a esta pregunta se puede decir que es importante por varias razones: permite detectar de forma temprana cualquier problema de salud, favoreciendo una intervención oportuna por parte de los encargados del bioterio, se pueden identificar alteraciones en el crecimiento y desarrollo y permite ajustar condiciones de alojamiento, enriquecimiento ambiental y alimentación, promoviendo un entorno más adecuado, todo lo cual garantiza, a su vez, el bienestar animal.

Los indicadores para valorar el bienestar de los ratones de laboratorio, que no sean invasivos ni indoloros, simples, de corto tiempo de sencilla evaluación y bajo costo (Giménez-Llort y Torres-Lista, 2021), reducen el estrés y los efectos indeseados que pueden generarse por la novedad al realizar las pruebas de comportamiento clásicas, lo que puede producir modificaciones fisiológicas y de comportamiento por encontrarse en ambientes desconocidos (Jirkof, 2014). Por esta razón, la presente revisión se focalizó en indicadores que no implican ningún tipo de intervención directa sobre los ratones, con el objetivo de considerarlos, en la evaluación del bienestar animal, dentro de una producción control estándar de un bioterio. Una vigilancia continua, como parte de la rutina del cuidado de los ratones de laboratorio por parte del personal técnico, permite identificar cambios del bienestar, evaluando algún indicador del estado físico, social y/o psicológico de los animales, ya sea de forma individual o grupal. Esta evaluación se puede complementar observando las condiciones del ambiente dentro de la caja, como la segregación de espacios o construcción de los nidos, permitiendo establecer una visión general del bienestar de los animales (Maschi et al., 2019).

Una condición de no bienestar puede estar relacionada con indicadores, tales como la inactividad (Garner et al., 2022) y el estiramiento de la hendidura palpebral (Ernst et al., 2022; Ferguson et al., 2023; Miller y Leach, 2015). Los mismos podrían ser fácilmente reconocidos por el personal, en la observación diaria o durante los cambios de caja, aunque la identificación de las causas que afecten el bienestar corresponda a profesionales y personal técnico especializado en bienestar animal.

Para reducir la subjetividad por parte del personal que los evalúa y asegurar que los datos obtenidos sean consistentes, confiables y válidos en el contexto del cuidado de animales de laboratorio, debe capacitarse adecuadamente al personal, además de implementar guías y etogramas simples, con aproximadamente cuatro indicadores, que sean fáciles de observar. Cada comportamiento debe estar claramente descrito y definido de forma objetiva, especificando cuál es la conducta “normal esperada” y asegurando que sea mensurable.

Indiscutiblemente, el uso de software sería lo más recomendado; sin embargo, teniendo en cuenta que no existen idénticas situaciones en todos los bioterios, inclusive en los de un mismo país o región, deben establecerse criterios mensurables y capacitar a quienes día a día están con los animales, de forma de no dejar sin efecto esta actividad de valoración de la conducta de los mismos. Se debe, además, capacitar a las personas que vayan a realizar la evaluación de los etogramas que se diseñen, buscando concordancia entre observadores y consistencia de un mismo observador en diferentes momentos.

Una estrategia por implementar para reducir la subjetividad de las evaluaciones es medir parámetros de conducta en diferentes momentos del día, considerando la variabilidad circadiana y otros factores que puedan influenciar en el comportamiento de los animales, para asegurar que las observaciones que se realicen sean válidas y representativas. Debido al ciclo circadiano, la mayor actividad de los ratones de laboratorio ocurre en el ciclo de oscuridad. Sin embargo, las observaciones sobre el comportamiento animal generalmente se realizan en condición diurna, a menos que se cuente con grabaciones de videos dentro de las cajas. Esto puede provocar algún sesgo en las evaluaciones, por lo que una propuesta es establecer la estandarización de las medidas a diferentes horas del día, lo que permitiría crear un horario de observación. Se podría comenzar con múltiples observaciones breves y distribuidas a lo largo del día, lo que permitiría capturar variaciones naturales y reducir el sesgo de un solo punto de medición. De esta manera, pueden calcularse promedios con los datos de varias mediciones diarias o analizar tendencias semanales, ayudando así a identificar patrones consistentes y descartando variaciones puntuales. Establecido el horario de observación, éste podría considerarse para poder determinar la condición de bienestar de los animales.

Conclusiones

La evaluación del bienestar en ratones de laboratorio en condiciones no experimentales es una práctica necesaria, que debería realizarse en todos los bioterios, independientemente de las condiciones de infraestructura con las que se cuente. Evaluando indicadores simples y observables, el personal de los bioterios puede contribuir significativamente al cuidado y bienestar de los animales. La implementación de etogramas claros y la capacitación adecuada son claves para asegurar una evaluación efectiva y constante, adaptada a las particularidades de cada bioterio.

Agradecimientos

A Jhoan Manuel B. Melendro de la Universidad de La Salle, Colombia, por la lectura y sugerencias realizadas al artículo.

Declaración de autoría

De Jesús Rosa. La autora declara que este artículo de revisión es una obra original, desarrollada íntegramente por ella, y que no ha sido publicado ni está en proceso de revisión en otra revista.

Declaración de conflicto de interés

La autora declara que no existe ningún conflicto de intereses relacionado con el contenido de este artículo.

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    Publicado

    2026-10-06

    Número

    Sección

    Revisiones bibliográficas

    Cómo citar

    De Jesús, R. (2026). Evaluación del bienestar de los ratones en condición no experimental, mediante el uso de indicadores del estado físico, social, psicológico y parámetros indirectos. Analecta Veterinaria, 46, e105. https://doi.org/10.24215/15142590e105