Organizaciones comunitarias y protagonismo infantil

La generación de voces desde la educación popular

Autores/as

DOI:

https://doi.org/10.24215/26837684e029

Palabras clave:

niñez, educación, organizaciones comunitarias, participación social, protagonismo infantil

Resumen

El presente artículo busca clarificar el concepto de protagonismo infantil, señalando la importancia que tienen para su ejercicio las organizaciones comunitarias. A partir de la realidad de América Latina, se describen aspectos centrales de este protagonismo y se presentan dos experiencias de protagonismo infantil de la Argentina. En un caso, se trata de la forma de gobierno de la casa del Niño Rucalhué de la ciudad de Berazategui. El otro caso refiere a la organización de una marcha de protesta por parte de las Organizaciones de lxs Chicxs del Pueblo, una vasta red de organizaciones infanto juveniles de escala nacional. A partir de estas experiencias, se reafirma la importancia de la implementación de estrategias pedagógicas basadas en la educación por grupo de pares, alejadas del normalismo de los sistemas educativos formales, una impronta que se remonta a la emergencia de los Estados nacionales.

A modo de introducción

Antes1 de adentrarnos en las experiencias de protagonismo infantil que presentaremos en este artículo, nos interesa realizar alguna precisión conceptual respecto de lo que entendemos por participación, para introducir luego el concepto protagonismo.

En este marco, expresaremos en voz alta la incomodidad que nos causa la participación de niños, niñas y adolescentes (NNyA) en acciones declarativas que apelan a la (mal)lectura de textos escritos en el lenguaje de los adultos, presentándose así en una conversación que los involucra pero los relega. Esa voz tergiversada, que justificaría la presencia de NNyA en aquello que los adultos planificamos en su nombre, se encuentra en las antípodas del protagonismo que nos interesa proponer.2

También nos ocuparemos de reiterar un hecho largamente probado en el campo de la sicología: chicos y chicas, aún los recién nacidos, se expresan con o sin nuestra anuencia siempre y en todo lugar, a veces con gritos destemplados, a veces con silencios aterradores. La pedagogía deberá abrir cauces para esta palabra en ciernes, por lo que haremos un comentario acerca del rol que cumple la cenicienta de las ciencias sociales a la hora del protagonismo infantil.

Una vez hechas estas aclaraciones, presentaremos dos experiencias de protagonismo infantil en organizaciones comunitarias, superando equívocos sobre el adultocentrismo que a veces nos corren de una responsabilidad ineludible: hacer posible la palabra.

¿Participación o protagonismo?

La participación ha sido vinculada, en sus múltiples acepciones y definiciones, al involucramiento de las personas en la gestión de programas y proyectos institucionales que las tienen como destinatarias. La década del 80 ha sido pródiga en metodologías participativas, especialmente en el nivel local [1,2]. Sin embargo, numerosas voces se alzaron para alertar sobre una suerte de participación “incompleta”, aclarando que participar también significa influir en las decisiones. Participar supone intervenir en la planificación, el monitoreo y el control de los recursos, no solamente en la ejecución del proyecto. Para despejar dudas, priorizaremos el uso del concepto protagonismo social a la hora de reconocer a ciudadanos y ciudadanas como sujetos de decisiones sociales y públicas [3].

En la participación protagónica, los sujetos hacen su aporte desde la gestación del proyecto, lo que supone un fuerte involucramiento personal. Conceptos como compromiso y militancia están, por esta razón, íntimamente vinculados al protagonismo, ya que la vida personal y familiar, así como las convicciones éticas más profundas, se entrelazan con el proyecto a encarar [3]. Si la participación opera solo en los tramos finales, es frecuente que decaiga con el paso del tiempo. Actuar lo que imaginaron otros nos desmotiva rápidamente. Por el contrario, reconstruir colectivamente la historia que nos trajo hasta aquí, analizar junto a otros el presente y tomar decisiones respecto del futuro es lo que nos empuja a actuar. Lo que está por ocurrir depende de nosotros y nos tiene tomados completamente. En el protagonismo social no solo operan razones, también juegan pasiones y emociones profundas. El sujeto está inmerso en lo que acontece de tal modo que la acción solo es posible con su presencia. Al mismo tiempo, el sujeto se define por esta actuación.

A pesar de la importancia de este proceso en la construcción de ciudadanías activas, la participación suele quedar librada al azar. Reunir alrededor de una mesa a actores sociales y estatales no garantiza esta participación. Para que todas las voces se oigan y los objetivos se cumplan, la conversación social debe contar con instancias graduales pero fundamentalmente con método. Para llegar a buen puerto, el intercambio debe fundarse en acuerdos metodológicos porque el tiempo siempre es escaso y la tendencia al desorden o a que alguien acapare la palabra es muy habitual.

La participación como simulación

Si la participación y el protagonismo requieren una atención particular, esto se acrecienta en el caso de NNyA. Para lograr su participación protagónica, debemos superar, en primer lugar, algunas imprecisiones respecto de los derechos reconocidos por la Convención de los Derechos del Niño y los Estados firmantes:

“De acuerdo con la Convención, se entiende por derechos de participación aquellos que aparecen enunciados en los artículos 12 (derecho a expresar su opinión y que ésta sea tenida en cuenta), 13 (derecho a la libertad de expresión), 14 (libertad de pensamiento, conciencia y religión) 15 (libertad de asociación y de celebrar reuniones pacíficas) y 17 (acceso a una información adecuada) de la Convención. Puede resultar llamativo, no obstante, que el término participación no aparezca en ninguno de los citados artículos, sino en otro, el 23, que se refiere “al niño impedido”, a quien deberá facilitarse la participación activa en la comunidad, así como en el artículo 31, relacionado con el derecho al descanso y la participación en la vida cultural y en las artes. Como ya hemos indicado, los derechos de participación aparecen en la CDN rodeados de cautelas”. [4] {El subrayado es propio}.

Estas imprecisiones parecen orientarse hacia una tutela contraria al reconocimiento de NNyA como sujetos políticos:

“Examinando detenidamente el espíritu de la Convención, ésta parece asegurar a los adultos el derecho de interpretar, en modo objetivo y definitivo `el interés superior del niño´ o lo que es lo mismo, aquello que se corresponde con el bienestar social, espiritual, físico y moral del niño. Así, por ejemplo, el derecho del niño a la libre expresión de sus opiniones, se hace depender de su capacidad de `formarse un juicio propio´. Además, tal como se ha comentado anteriormente, se otorga a los Estados la decisión de conceder tal derecho `en función de la edad y madurez del niño´ lo cual puede estar sujeto a interpretaciones arbitrarias que hagan inoperante un derecho formalmente reconocido.

Así mismo, este derecho a expresar la propia opinión comprende solamente a aquellas situaciones que le afectan. Y aún más restringido resulta el derecho de los niños y niñas a ser escuchados, el cual no se refiere a todo lo que el niño puede opinar acerca de las decisiones que los adultos toman de él, sino solamente a un nivel institucional en `todo procedimiento judicial y administrativo´. A este respecto también habría que añadir que este mismo artículo no habla de derecho sino en términos más débiles de `oportunidades´.

Parece claro que la Convención sólo otorga importancia a las opiniones del niño siempre y cuando éstas estén estrictamente referidas a las situaciones y procedimientos que afectan a sus intereses. En este sentido y de acuerdo con Baratta `es el ejercicio de los derechos políticos y de participación lo que condiciona y garantiza todos los demás derechos. Sin tener voz y acceso en el proceso de información, de comunicación, de decisión, en todas las esferas de la vida de la sociedad civil y del Estado, los sujetos y los grupos no podrían ejercer, en concreto, la necesaria influencia sobre las condiciones de las cuales el ejercicio de sus derechos civiles, económicos, sociales y culturales´”. [5]

Esta redacción ambigua no colabora con el destierro definitivo del enfoque del Patronato. En el caso de la Argentina, esta situación se agrava a partir de la reciente modificación de la reglamentación de la ley 26.061, basada en esta Convención3. En un afán por superar esta situación, personas adultas e instituciones infantilizan su lenguaje como señal de cercanía. Niños y niñas perciben esta situación, y a su manera nos hacen saber que necesitan que los adultos nos comportemos como tales. Lo que se espera de nosotros no es que parezcamos niños: se espera que abramos caminos que alienten su protagonismo.

A partir de la década del 80, con el auge de las metodologías participativas promovidas desde programas públicos, se dejaron atrás los modelos unidireccionales de gestión para dar lugar a la voz de los participantes. Sin embargo, en el caso de NNyA, hemos asistido a un sinnúmero de encuentros, jornadas y paneles donde los niños leen con torpeza, en voz alta, propuestas o conclusiones escritas por otros. Numerosos educadores, incluso luchadores sociales, en su afán por aumentar el alcance de la voz de los niños, “colaboran” con la redacción de lo que se va a leer. La falta de confianza en lo que chicos y chicas puedan expresar nace de viejos autoritarismos pero también de ambigüedades legales y carencias pedagógicas.

Primera Infancia Argentina recurre a las categorías de Roger Hart para describir estos desvíos de la participación. En los casos más graves, se puede estar frente a una manipulacion o engaño. Pero también existen formas sutiles de encubrir una participación ausente: niños y niñas como decoración o escaparate (hemos asistido a jornadas sobre niñez que cierran con números artísticos infantiles) o con una participación simbólica o aparente a partir de la intervención adulta de la palabra infantil que comentamos previamente4.

La voz infantil

“Los niños tienen 100 maneras de expresarse, pero les robamos 99” Loris Malaguzzi5

Quizás esta aclaración huelga, pero preferimos hacerla: el protagonismo social comienza a muy temprana edad. Somos sujetos sociales y políticos desde que interactuamos más allá de la comunidad de origen que abriga nuestros primeros pasos y palabras. De hecho, si ese nido primigenio no está o ha sido “pateado”, algo recurrente en sociedades empobrecidas e inequitativas como la nuestra, el sujeto aprende a volar mucho antes de lo previsto. Lo hemos dejado solo en la noche del mundo, no hay escenario más político que ese. El grito del abandono se hará oír en esa oscuridad.

Las voces infantiles están allí, siempre. Miradas, gestos, golpes, gritos, un secreto al oído de la mascota. Como las ondas que perciben algunas especies y pasan desapercibidas para los seres humanos, estas voces se pierden muchas veces en el sinnúmero de ruidos que cruzan nuestra cotidianeidad.

Esas voces están aprendiendo. Se van moldeando con la transmisión de la especie, con la verbalización y los gestos de los mayores. Palabras, gestos y acciones infantiles se nutren del entorno para presentarse con acento propio. El cachorro humano se convierte en sujeto “hablante” en el nido que ha preparado para él su linaje. Los lazos de sangre y los vínculos afectivos conforman una comunidad de origen que lo enhebra en un punto preciso de la historia humana, de la que participará a través de un complejo proceso de transmisión cultural. Cuando estas comunidades están en peligro, lo que sucede en demasiadas ocasiones en este continente, irán en su ayuda la familia extensa, los vecinos y vecinas, las organizaciones comunitarias. Las comadres y compadres no son una figura menor en América, como no lo son los hermanos mayores, las abuelas, los dirigentes sociales, las mujeres que abren su casa a la merienda colectiva. Este nido primigenio, este medio originario y originante, es el que garantiza, como ningún otro medio puede garantizar, el protagonismo infantil.

Las casas del niño, las ligas deportivas, los clubes de barrio serán, si sus pedagogías se lo proponen, espacios garantes de la palabra y el protagonismo. Pero para cumplir con este cometido, necesitan de un Estado que las acompañe. Si esta relación virtuosa se produce, las organizaciones se convierten en ámbitos donde lo injusto puede denunciarse y la realidad puede transformarse. En este cruce de caminos, el protagonismo infantil es inevitable.

Este escenario nos invita a revisar la aplicación acrítica del concepto adultocentrismo. El enfoque comunitario reconoce la categoría de sujetos de todos los integrantes de la organizacion, aún a sabiendas de las responsabilidades de cuidado y transmisión cultural de sus integrantes adultos. Tal como señala Vásquez, quizás sea el ámbito escolar el escenario más proclive a una relación de poder que está en las antípodas del enfoque comunitario:

“Comprender el malestar que se expresa en las instituciones educativas implica nombrar el orden desde el cual su carácter anacrónico se hace evidente. Desde el adultocentrismo, la institución educativa deja de ser un escenario para la mediación (socio-cultural) de los aprendizajes en la convivencia para constituirse como un escenario donde se perpetúan los valores de la sociedad adultocéntrica”. [6]

Esto no significa desentendernos de la reproducción de estas relaciones de poder en las organizaciones sociales, en especial cuando éstas replican modelos escolares clásicos. También deberá prestarse especial atención a la “reescritura” de la voz infantil por parte de los adultos que comentamos anteriormente. Sin embargo, nos interesa alertar sobre el peligro de etiquetar como adultocentrismo toda intervención de las personas adultas en una interacción que necesariamente las involucra. Tal como señalan Alfageme, Cantos y Martínez:

“En este contexto el rol del adulto no se pierde, sino que, tal como ocurre con el papel de los niños y niñas, es redefinido en un nuevo tipo de relación que permita potenciar el desarrollo humano de todos aquellos sujetos individuales y colectivos inmersos en la construcción de un tipo de sociedad distinta. El lugar en el que se coloca al adulto no es ya el del “sujeto supuesto saber”, cumpliendo la misión de depositar en los niños sus conocimientos en base a un modelo bancario, sino el de agente potenciador de la autogestión y autodirección de las niñas y niños” [5]

Las organizaciones comunitarias son un ámbito propicio para el despliegue de propuestas pedagógicas fundadas en la potencia infantil. Estas propuestas suponen un salto cualitativo respecto de las metodologías participativas más conocidas, al mismo tiempo que devienen en un salto ético:

“Hablar de participación infantil protagónica no es una mera adjetivación, no es un simple atributo que se agrega a la participación infantil, sino que quiere alertar sobre el sentido sustantivo de dicha participación, colocando a los niños y niñas como actores sociales y no como meros ejecutores o consentidores de algo. El protagonismo social de la infancia nos orienta hacia un nuevo significado de las relaciones con la infancia. La participación deviene una cuestión de poder y de ejercicio de poder, es decir, como parte de las dinámicas del tejido social, de la relación de la sociedad civil, del Estado, de los actores sociales. Sin embargo, no puede reducirse la participación protagónica a su contenido político. Ella reclama ser asumida como expresión de la ubicación social y jurídica de la infancia y expresada en su modo de vida, su identidad personal y social, su espiritualidad, es decir, en el sentido de su dignidad, de su sensibilidad, de sus sentimientos sociales, de sus mitos e imaginarios. Podemos entonces afirmar que la participación protagónica de los niños forma parte no sólo de una nueva cultura de infancia, sino que constituye un eje articulante y de reproducción de formas nuevas de establecer las relaciones sociales entre los humanos y entre estos y su entorno. En esta perspectiva, la participación protagónica deviene en un fenómeno cultural de inconfundible contenido ético” [5]

Lugar del Sol: cuando la asamblea gobierna

Entre las experiencias pedagógicas que se fundan en esta participación protagónica, elegimos dos casos que pueden resultar ilustrativos. La casa del niño Rucalhué, ubicada en la localidad de Ranelagh6, lleva adelante un proyecto pedagógico probado a lo largo de 40 años: la asamblea de niñxs o duam7 toma las decisiones más importantes, mientras el consejo de guías de patrulla tiene la responsabilidad de ejecutarlas.

Este ejercicio asambleario y el gobierno del consejo de guías tiene su historia detrás. Las corrientes que alientan la educación por grupo de pares, de las que participan el scoutismo de Baden Powell o los destacamentos de Anton Makarenko, son hijas de los viejos preceptos lancasterianos. También de la educación jesuita y sus legiones romanas, por lo que son, incluso, anteriores al normalismo que se impuso en el siglo XIX.

A pesar de su derrota en la instauración de los sistemas educativos de los Estados nacionales, estas pedagogías alternativas se han abierto paso en organizaciones civiles, eclesiales, gremiales y barriales, llegando hasta nuestros días. El libro Con Ternura Venceremos [7] presenta estas estrategias pedagógicas y su aplicación en las organizaciones comunitarias de América Latina. En todas ellas, niños y niñas son guiados por un camino donde se tramitará su tragedia. Pero esta tragedia no los definirá: los definirá su potencia. Los golpes podrán mutar así en palabras, los silencios en voz audible, el temor en confianza.

En el caso de Rucalhué, cuando un nuevo integrante llega, una asamblea lo recibe para anunciarle que Rucalhué8 es la casa nueva donde todos los sueños son posibles. Cada recién llegado se suma a una de las patrullas, para que el grupo de referencia sean 7 u 8 integrantes liderados por un guía que los adentra en el mito fundacional y la épica de la casa. Este guía le hará conocer los salones, los horarios, la dinámica de la asamblea, el trabajo de los toquis9. A partir de entonces, se convertirá en una referencia permanente del recién llegado.

Los juegos, los campamentos, los acantonamientos, los festivales y caminatas, las excursiones en bicicleta, los campeonatos deportivos, las charlas y el cine debate serán una batería de posibilidades que los educadores propondrán a la asamblea. Allí se gesta el programa semanal de actividades y se delega en los y las guías su organización y coordinación.

A la manera de las mariposas en los grupos guía scout, chicos y chicas con discapacidad elegirán las actividades que más se adecuen a su situación. La niñez con discapacidad formará parte de la gesta con el acompañamiento de su patrulla.

La concurrencia a la escuela pública también ocupa un lugar central, por lo que el apoyo escolar forma parte de las actividades a proponer. A los educadores les tocará abrir caminos en las instituciones educativas que se muestren reacias a comprender o recibir chicos “problemáticos”. Por si quedaran dudas, la casa del niño Rucalhué no compite con la escuela: es su posibilidad.

Marchar en la República de los Niños

Lugar del Sol, la organización a la que pertenece Rucalhué, es, junto con el hogar Pelota de Trapo, una de las organizaciones fundadoras del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo. Enrique Spinetta de Lugar del Sol y Alberto Morlachetti de Pelota de Trapo cultivaron la misma pasión y una larga amistad. Tal como comenta Pablo Morosi, durante la recuperación democrática:

“Morlachetti propuso la idea de dar vida a un nucleamiento en defensa de la infancia y, junto con Enrique Spinetta, que había constituido con su mujer Claudia Bernazza el hogar Lugar del Sol en Berazategui, empezó a delinear una suerte de manifiesto doctrinario y de acción sobre políticas para la niñez. Ese texto terminó por convertirse en el acta fundacional del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo” [8]

¿Alguien podría hablar, respecto de este acuerdo inicial, de adultocentrismo? ¿O estamos frente a la potencia política de las pedagogías populares? En este punto, necesitamos diferenciar el autoritarismo adulto presente en el normalismo y las instituciones del Patronato de la participación activa de adultos en la apertura de nuevos caminos. Los adultos que militaron en los años 70 fueron protagonistas centrales del surgimiento de este espacio de militancia infanto juvenil. “Por algo quedamos vivos” le dijo Walter Fernández a Mabel, su compañera, cuando comenzaron a recibir chicos en su casa de Tandil. La Granja Los Pibes nació de esa convicción. “Fui detenida por lo mismo que sigo haciendo ahora”, nos dice Margarita Palacio, fundadora de La Colmena, una organización surgida de la movilización barrial que encabezó al regresar de su detención ilegal en Devoto. La joven maestra propuso dar respuestas al basural y la injusticia con arte, abrigo y militancia. Villa Hidalgo, en el partido de San Martín, lleva su marca. Los sacerdotes Elvio Metone y Carlos Cajade, formados en la Teología de la Liberación, también aportaron sus convicciones y recorrido en esta etapa fundacional.

A partir de este origen, el Movimiento Chicos del Pueblo realizó un sinnúmero de encuentros y marchas orientados por sus consignas históricas: El hambre es un crimen, Con ternura venceremos. Respecto de las marchas:

“El 6 mayo de 2001, parte de La Quiaca, Jujuy, la Marcha por la Vida, la que recorrerá diferentes puntos del país y finalizará en la Plaza de Mayo el día 22. (…) Después de la suelta de globos, Cajade dirá desde el palco: `No entiendo a los que en este país amontonan el pan cuando hay tantas bocas que lo piden. No se puede amar a Dios y al dinero´ [8]. (…) En el año 2002, el Movimiento volverá a marchar, esta vez desde Puerto Iguazú, Misiones. Sobre el escenario podía leerse: `En este país hay más funcionarios ricos que niños felices´. Después de las canciones que interpretó León Gieco, pibes y pibas tomaron la palabra, cerrando la jornada Alberto Morlachetti [8]. (…) En el año 2007, la marcha del Movimiento parte desde Puerto Iguazú, provincia de Misiones. (…) En el año 2008 se organiza, en la ciudad de Buenos Aires, la campaña `El Hambre es un Crimen´”. [7].

Desde el año 2019, las Organizaciones de lxs Chicxs del Pueblo10, que se reconocen como herederas del movimiento, propusieron a las organizaciones integrantes varias acciones compartidas. Si bien se realizaron encuentros y sucesivas ediciones de una escuela de educación popular, este artículo hará hincapié en las marchas de este colectivo. El 22 de diciembre de 2022, frente a la crisis de una deuda impagable y un claro retroceso en la calidad de vida de la población, Chicxs del Pueblo marcha en Plaza de Mayo bajo la consigna La deuda es con lxspibxs. Esta marcha fue el corolario de numerosos encuentros, donde chicos y chicas pudieron expresar el deterioro de su calidad de vida. Por otra parte, cada 24 de marzo, estas organizaciones acompañan la marcha de los organismos de derechos humanos luego de un trabajo referido a la memoria que solo es transmisible en comunidad11.

Estas organizaciones no tienen dudas sobre la participación de niños y niñas en las marchas siempre que hayan protagonizado su organización. Sin embargo, con la asunción de Javier Milei y el despliegue de su aparato represivo, el riesgo para niños y niñas dio lugar a la propuesta de marchar, en el año 2024, en la República de los Niños.

La “Repu” no es cualquier lugar. A instancias del presidente Juan D. Perón, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Domingo Mercante expropió las 53 hectáreas del Swift Golf Club para fundar allí un espacio para las infancias. Pensada para conocer las instituciones de la democracia y también como reconocimiento a la obra de Evita, la República de los Niños fue inaugurada el 26 de noviembre de 1951. Desde entonces, ha sufrido los abandonos de los gobiernos de facto y las reconversiones del neoliberalismo, cuyas huellas aún están presentes en la privatización de algunos de sus espacios.

El sábado 13 de julio de 2024, la República vio llegar a contingentes provenientes del Gran Buenos Aires, de varias ciudades del interior bonaerense y de la región La Plata. En un día frío y soleado, y bajo la consigna El Hambre es un Crimen, más de 5000 niños pudieron disfrutar desde las 10 de la mañana de los palacios y juegos, mientras los ex combatientes de Malvinas y el centro de estudiantes de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata les servían una chocolatada. Los juegos mecánicos, inalcanzables en otro momento por el costo de la entrada, se abrieron de par en para recibirlos.

A partir de las 14 horas, chicos y chicas acompañados por sus educadores se dispusieron a marchar por el camino interno que rodea a la República para desembocar en su plaza San Martín, frente a la Casa de Gobierno. Por primera vez, el lugar pensado para el ejercicio de la democracia fue escenario de una marcha política protagonizada por niños y jóvenes.

Caminar juntos dio lugar al despliegue de banderas, remeras, disfraces y pancartas. También a pasos de baile y canciones ensayadas previamente en cada organización. Un niño, una adolescente y dos jóvenes hablaron desde el balcón de la Casa de Gobierno bajo una bandera con la leyenda EL HAMBRE ES UN CRIMEN12. Dos educadores los acompañaron para reafirmar lo que allí se denunciaba. Al cierre del acto, se repartió entre los asistentes el pan que bendijeron dos sacerdotes y una integrante del pueblo colla. De la marcha y el acto de cierre participaron representantes de las dos fracciones de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA de los Trabajadores y Trabajadoras y CTA Autónoma) y de la Confederación General del Trabajo (CGT), dirigentes sociales y políticos e integrantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).

Esta actividad dejó varios aprendizajes. El lugar elegido para resguardar a niños y niñas se convirtió en un ámbito donde pudieron expresarse con mayor libertad. Sus palacios y calles, así como los juegos y mesas al aire libre, conformaron un escenario que las infancias sintieron propio. El disfrute colectivo y el ejercicio activo de sus derechos fue un mensaje en sí mismo, lo que realzaba el sentido de la marcha. Por otra parte, la escala de la República permitió un protagonismo mayor de NNyA en la recepción de los contingentes, la organización de los turnos para los juegos mecánicos, la distribución de viandas y la organización de mini torneos en las canchas de fútbol y básquet.

La radio abierta montada por Federación Argentina de Radios Comunitarias (FARCo), transmitida por los altoparlantes de la República y, vía streaming, por las radios comunitarias de todo el país, dio lugar a las voces de niños, niñas y educadores a lo largo de toda la jornada, por lo que la palabra circuló no solo en el cierre de la marcha. Del mismo modo, el set de televisión montado por el Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SATSAID) permitió difundir la voz y las iniciativas de cada comunidad, transmitiéndose en directo por su canal YouTube. En un tiempo donde los medios de comunicación dan la espalda a estas iniciativas, estas entidades propusieron opciones que amplificaron el protagonismo infantil.

Consideraciones finales

Este artículo realiza un recorte que se vuelve ingrato. Las asambleas también son parte de la vida cotidiana de la granja Siquem en Río Cuarto, del hogar La Casita en Paso del Rey y de un sinnúmero de comunidades infanto juveniles. Las marchas y encuentros exceden con creces la marcha en la República de los Niños que aquí se describe. De hecho, en este predio se realizó una nueva marcha en el 2025. El Hogar de Cristo y otras redes y colectivos también ponen en valor las voces infanto juveniles en diferentes ámbitos y ocasiones.

Por otra parte, miles de historias se despliegan en los intersticios de lo cotidiano. Historias grupales, pero también personales. Rodrigo T., un niño habitante de las calles de Berazategui que llegó a Rucalhué por iniciativa propia, es hoy un empresario que colabora con la casa del niño toda vez que puede. Los proyectos personales, tan celebrados en la era del individualismo, también nacen del protagonismo infantil que promueven estas organizaciones comunitarias.

El liderazgo infantil está más extendido de lo que imaginamos. No por nada, cuando el Estado se retira, las organizaciones del narcotráfico buscan apropiarse de su energía creadora para sus propios intereses. Este es el panorama que observamos mientras se escriben estas líneas: estamos ante una tragedia social sin precedentes, con instituciones impotentes frente al avance de la ultraderecha y el delito organizado.

Pero la vida en comunidad está en el ADN de este continente. Frente a un Estado que abdica de sus funciones y un gobierno que propone estafas y salvaciones individuales, los liderazgos comunitarios dirán lo suyo. Lo hizo Miguelito Pepe en la huelga que organizó con las mujeres de los conventillos. “Barramos con las escobas las injusticias de este mundo” dijo el jovencito de 15 años en un acto de las jornadas de 1907 [9] (Kandel, 2009). En esos pliegues inesperados, el grito de los nadies cambia el rumbo de la historia. Este continente salda entonces sus deudas pendientes y regala su amanecer.

Referencias

  • Alfageme, E., Cantos, R. y Martínez , M. (2003). De la participación al protagonismo infantil [Plataforma de Organizaciones de Infancia].

  • Bernazza, C. (2009). Participación, protagonismo y representación social.

  • Bernazza, C. y Lambusta, D. (2021). Con ternura venceremos: historia, presente y convicciones de las organizaciones que abrazan. Organizaciones de lxs Chicxs del Pueblo.

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  • Gaitán, L. (2015). Protagonismo en la infancia, o la participación de los niños en los procesos de intervención social. Revista Servicios Sociales y Política Social, (33), 25-39.

  • Kandel, E. (2009). La huelga de las escobas. Centro de la cooperación, Buenos Aires, Argentina.

  • Morosi, P. (2016). Padre Cajade: el santo de los pibes de la calle. Marea.

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  • Vásquez, J. (2013). Adultocentrismo y juventud: aproximaciones foucaulteanas. Sophia, Colección de Filosofía de la Educación, (15), 218-235.

  • Notas

    1 Claudia Bernazza es ingeniera agrónoma (UNLP). Magister en Ciencias Sociales con orientación en Educación y doctora en Ciencias Sociales (FLACSO Argentina). Cofundadora del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo. Referente de las Organizaciones de lxs Chicxs del Pueblo, Argentina. Correo electrónico: cbernazza@gmail.com
    2 Esta preocupación alcanza también a los testimonios que se presentan como “voz del niño” en las audiencias que se realizan tanto en sedes judiciales como administrativas. En nombre de su interés superior, se cita a NNyA para que dialoguen con personas desconocidas en ámbitos institucionales alejados de sus referencias cotidianas. En estos escenarios intimidantes, chicos y chicas optan por las respuestas implícitas en las preguntas que les formula el mundo adulto. Infancias de las periferias conversando con equipos técnicos de un Estado concebido por la clase dominante: nada puede ser más desigual
    3 El Decreto Nº 1086/24 incorpora un último párrafo en los artículos 9º, 15 y 19 de la reglamentación de la ley 26.061 para indicar que la imposición de una manera de pensar y/o actuar político partidario vulnera del derecho a la dignidad e integridad de la persona, a la educación y a la libertad respectivamente. Esta modificación fue presentada como una manera de impedir el adoctrinamiento político, pero implica, como señala Defensa de Niñas y Niños Internacional Argentina (s/f), “no solo una barrera para promover ciudadanía activa y participativa en las jóvenes generaciones, sino además desvirtúa el rol educador como motor de un pensamiento integral, crítico, de construcciones colectivas, fundado en el conocimiento, respeto y puesta en acción de los principios y disposiciones de los Derechos Humanos” (s/p). Se puede ver la norma completa en https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/317921/20241210
    4 Se puede profundizar en https://piar.ges.org.ar/hendrerit-pellentesque-pellentesque-sed-ultrices-arcu-3/
    5 El maestro Loris Malaguzzi (1920 – 1994), creador de la pedagogía Reggio Emilia, fue una figura clave de la renovación educativa italiana. La frase pertenece a su poema Los 100 lenguajes de los niños.
    6 Localidad del municipio de Berazategui, provincia de Buenos Aires.
    7 En idioma mapuche, asamblea.
    8 En idioma mapuche, lugar de la casa nueva
    9 En idioma mapuche, líder
    10 Ver su origen y desarrollo en Bernazza & Lambusta [7]
    11 Para colaborar con esta recuperación de la memoria, la Escuela Popular San Roque de San Fernando (2023) produjo un material de trabajo que puso a disposición del conjunto. Disponible en https://chicxsdelpueblo.com.ar/material-de-trabajo-24-de-marzo/
    12 Esta bandera fue confeccionada por chicos y chicas de La Casita de lxs Pibxs de La Plata. Su difusión dio lugar a notas periodísticas que criticaron su utilización en la República de los Niños, aun cuando la marcha había sido declarada de interés municipal por el Concejo Deliberante platense.

    Referencias

    Alfageme, E., Cantos, R. y Martínez, M. (2003). De la participación al protagonismo infantil. Plataforma de Organizaciones de Infancia.

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    2026-05-18

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    Bernazza, C. (2026). Organizaciones comunitarias y protagonismo infantil: La generación de voces desde la educación popular. Escenarios, 40, e029. https://doi.org/10.24215/26837684e029