Los esquemas de integración confrontan la constante interacción entre escenario internacional y regional.Esta dinámica los ubica ante una cambiante realidad a partir de la cual se debe establecer el rumbo a seguir. A la línea de juntura mundo-región, se suma la exigencia de los países miembros del espacio ampliado de atender agendas internas en la difícil tarea de conciliar intereses nacionales con los del bloque.Transcurrida casi una década del siglo XXI, Lincoln Bizzozero Revelez aborda el análisis de los modelos de soporte del MERCOSUR desde su inicio hasta la actualidad. En el momento de su conformación, según las pautas imperantes, se inspiró en el Consenso de Washington y el regionalismo abierto. Pero esos lineamientos vigentes en la década de 1990 no resistieron los cambios del contexto internacional, ni impidieron las crisis del bloque y las de sus países miembros. En consecuencia, reformuladas las políticas internas de estos últimos por nuevos gobiernos, el regionalismo viró de abierto hacia uno enfocado en la cooperación. Sin afirmar que está consolidada, esta nueva orientación abarca temas como reforma institucional, mayor participación de la sociedad civil, superación de asimetrías, políticas sociales. El desenvolvimiento del proceso regional también depende de la vía a emprender hacia el espacio sudamericano, sea mediante la ampliación o por proyectos de cooperación a partir de UNASUR. Vistos todos los retos a encarar por el MERCOSUR –internos y de relacionamiento externo- la dirección apropiada para superarlos habría de consistir en mantener la mira de cumplir el objetivo de consolidar el nuevo modelo.

 
Publicado: 2008-12-15