En el nuevo siglo, los Estados y esquemas de integración debieron readaptarse para enfrentar los condicionantes del contexto global. Ante tal situación se experimentaron respuestas o soluciones individuales (nacionales) para asegurar la supervivencia de distintas poblaciones y sus actividades económicas, al tiempo que aumentó la necesidad de ajustar los acuerdos regionales para que continúen siendo opciones viables para impulsar el desarrollo económico y social. Hubo en consecuencia una redefinición de estrategias de actores estatales e intergubernamentales orientadas a no perder protagonismo y/o mitigar los efectos adversos de las dinámicas de la economía mundial.

Publicado: 2016-06-15