El nuevo siglo se ha visto afectado por una serie de transformaciones en diferentes dimensiones, que llevan a un replanteo de las relaciones económicas internacionales en general y de los procesos de integración en particular, cuestionando sus objetivos y guiados por el pragmatismo, han adoptado formatos de integración flexibles y mínimos derivados de diversas concepciones de desarrollo como forma de enfrentar los cambios que operan en este mundo global.
El paradigma europeo, como ejemplo a emular, se encuentra en crisis por una conjunción de factores que van desde el resurgimiento de tendencias nacionalistas hasta los dispares mecanismos de enfrentamiento de los problemas migratorios, así el Brexit de Gran Bretaña instando al retiro de la Unión Europea(UE).
La dinámica política en América ha pasado del reinicio de las negociaciones entre los Estados Unidos de Norteamérica y Cuba a la política que desarrollará el país del Norte a partir del año 2017, conllevando una alteración en los objetivos futuros frente a la posibilidad de desligarse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).
En este contexto, el debate latinoamericano transcurre entre profundizar algunos de los procesos de integración existentes o, por el contrario, limitarlos a propósitos más moderados.
Una vez más, desde la Revista “Aportes para la Integración Latinoamericana” se contribuye al análisis del nuevo escenario que afronta la Integración Regional, buscando opciones superadoras al estado de estancamiento y fragmentación subsistente.

Publicado: 2016-12-01