Divulgación de información no financiera en Argentina: Análisis comparativo en sectores clave

Autores/as

DOI:

https://doi.org/10.24215/23143738e185

Palabras clave:

desarrollo sostenible, estándares internacionales, GRI, informes de sostenibilidad, ODS

Resumen

Este estudio examina la divulgación de información no financiera en sectores clave de la economía argentina, identificando diferencias en la adopción de estándares internacionales y su impacto en la transparencia corporativa. Desde un enfoque basado en la teoría de la divulgación y la responsabilidad social empresarial, se realiza un análisis cualitativo de contenido sobre Informes de Sostenibilidad publicados en 2023 por empresas de doce sectores económicos. Los hallazgos evidencian una fuerte adhesión a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a los Estándares GRI, aunque con variaciones en la implementación de otros marcos. Se concluye que, aunque la sostenibilidad es una prioridad creciente, persisten desafíos para homogeneizar las prácticas y mejorar la calidad de la información.

Introducción

Actualmente, la presentación y análisis de los estados financieros no son suficientes para obtener una visión completa de la organización. Por esta razón, se recomienda complementarlos con información no financiera, como los informes de sostenibilidad, que proporcionan datos sobre diversos aspectos de la organización, facilitando el proceso de toma de decisiones de los usuarios.

La crisis del mercado de valores en Estados Unidos en 1929 y la Gran Depresión llevaron a cambios significativos en la regulación legal y contable internacional. La Security Exchange Commission (SEC) se creó con la Ley de Valores de 1934 para proteger a los inversionistas mediante una regulación basada en la transparencia. Antes, informar a los inversionistas no era la prioridad en la presentación de Estados Financieros. La SEC delegó la creación de normas contables a la profesión, iniciando así la búsqueda de principios contables generalmente aceptados, fundamentales para la práctica contable. Hasta fines de los años 60, la teoría y la investigación contable se basaban principalmente en un razonamiento a priori sobre los mejores principios y prácticas.

Durante este período, se produjeron importantes avances en otras disciplinas, como la Teoría para la Toma de Decisiones. Este concepto fue introducido inicialmente en la monografía de la American Accounting Association titulada “Un Pronunciamiento de Teoría Contable Básica” de 1966. Los actuales pronunciamientos sobre principios contables básicos, incluyendo el Marco Conceptual del FASB, están fundamentados en la Utilidad de la Información Contable para la Toma de Decisiones (decision usefulness). La esencia de este enfoque radica en proporcionar al inversor información que le permita tomar decisiones informadas en materia de inversión y crédito. Por esta razón, en las últimas décadas se ha observado un significativo incremento en la divulgación de información.

En el proceso de toma de decisiones, la contabilidad desempeña un papel significativo dentro de las organizaciones. Es un sistema de información que recopila, procesa, analiza y registra datos, facilitando el control de gestión tanto a nivel gerencial como para cualquier usuario relacionado con la entidad. En esta disciplina, la exposición es la etapa final, posterior al reconocimiento y la valuación (García, 2010).

La relevancia de la información financiera y no financiera reside en las decisiones que los usuarios toman basándose en ella. El análisis detallado de estos datos permite obtener resultados y conclusiones de naturaleza predictiva. Por ello, es fundamental llevar a cabo estudios sobre la información emitida por las entidades. Según Beaver (1981), el entorno de los informes financieros involucra a diversos actores, tales como inversores, acreedores, intermediarios financieros, reguladores, administradores y auditores, entre otros. Todos ellos utilizan la información contable para tomar decisiones con diferentes propósitos.

El presente trabajo tiene como objetivo analizar la presentación voluntaria de información no financiera en los principales sectores de la economía argentina. Se investiga cuáles son las cuestiones complementarias y no financieras que se reportan, a qué organismos nacionales e internacionales se hace referencia, y se compara un caso representativo por cada uno de los doce sectores económicos analizados, en busca de similitudes y diferencias. Para ello, se aplica un enfoque cualitativo basado en el análisis de contenido de los Informes de Sostenibilidad publicados durante el año 2023, seleccionando un caso representativo por cada uno de los doce sectores económicos analizados.

Esta línea de investigación resulta especialmente relevante en el contexto latinoamericano, donde estudios recientes han evidenciado avances dispares en la adopción de reportes de sostenibilidad, así como diferencias significativas en cuanto a su formato, profundidad y nivel de estandarización. En particular, Carrillo Punina y Galarza Torres (2022) analizaron experiencias de organizaciones sudamericanas y destacaron tanto los progresos como los desafíos pendientes en términos de calidad y homogeneidad de la información divulgada.

El trabajo se estructura de la siguiente manera: primero, se describen los antecedentes conceptuales relacionados con la responsabilidad empresarial y la información no financiera que debe divulgarse; en segundo lugar, se presenta la metodología utilizada y se detalla los sectores y entidades analizados, proporcionando el marco para el análisis realizado; luego, se exponen y comentan los resultados obtenidos y, finalmente, se presentan las conclusiones.

Revisión bibliográfica

En la década de 1950, varios autores en economía, derecho y managementcomenzaron a estructurar la discusión sobre la responsabilidad empresarial. Argumentaron que las responsabilidades morales de los gerentes hacia la sociedad y los marcos legales deberían guiar las decisiones relacionadas con el trabajo, las comunidades locales y la seguridad de los productos (Amato, 2021). Uno de los hitos en este debate fue la publicación de Social Responsibilities of the Businessman de Howard R. Bowen en 1953, considerado el inicio del período moderno de la literatura sobre la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) (Amato, 2021). Bowen creía que las grandes empresas eran centros de poder y toma de decisiones cuyas acciones afectaban la vida de los ciudadanos de múltiples maneras. Este libro llevó a que fuera reconocido como el "padre de la RSE" en estudios posteriores (Carroll, 1999; Garriga y Melé, 2004; Lee, 2008). Como economista de bienestar, intentó abordar las fallas del laissez-faire sin recurrir a la planificación socialista, proponiendo una RSE que regula el capitalismo desde la perspectiva de una economía del bienestar (Acquier et al., 2011).

Entre las décadas de 1970 y 1980, surgieron diversos eventos históricos que revelaron una crisis ambiental global, lo que llevó a organismos multilaterales y países a reconsiderar los modelos de producción futuros debido a los límites demostrados por los recursos naturales. Una importante contribución a la RSE provino del Comité de Desarrollo Económico (CED), que en su publicación de 1971 subrayó que las empresas existen y se desarrollan en función de su vínculo con la sociedad, lo que les impone la obligación de responder a sus necesidades. El CED señaló que el contrato social entre empresa y sociedad estaba cambiando significativamente, requiriendo que las empresas asuman mayores responsabilidades sociales. A partir de los años 80, las preocupaciones centrales de la RSE comenzaron a reformularse en conceptos, teorías y modelos alternativos.

La Sustentabilidad Corporativa (SC) surgió como una gestión que integra la protección ambiental y el desarrollo económico, reconociendo a la sociedad como parte del entorno natural y afectada por los problemas ambientales. La sostenibilidad empresarial se concibe como la capacidad de equilibrar el corto y largo plazo, donde los desequilibrios temporales son una amenaza significativa. Un evento clave que popularizó el desarrollo sostenible fue el Informe de Brundtland de 1987, emitido por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, que definió el desarrollo sostenible como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las de las generaciones futuras. La gestión de la sostenibilidad debe alinearse con la Agenda 2030 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptada en 2015 por 193 países, la cual postula 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas.

El desarrollo sostenible se basa en tres pilares fundamentales: económico, social y ambiental, orientados a la protección del medio ambiente y al desarrollo de la sociedad. Para alcanzarlo, resulta necesario integrar las políticas ambientales con las estrategias de desarrollo económico y social, procurando que el crecimiento económico sea compatible con la preservación de los recursos ambientales y sociales (Brundtland, 1987; Elkington, 2004).

Este enfoque generó un debate sobre si la información financiera tradicional era suficiente para satisfacer las necesidades de inversores y accionistas. Las empresas comenzaron a preparar informes no financieros que reportan su comportamiento frente a la sociedad y el medio ambiente. La información no financiera abarca datos e indicadores que no aparecen en los estados financieros, pero son esenciales para complementarlos (Martínez Salinas et al., 2013). Su origen se remonta a los años 70, cuando las organizaciones empezaron a diferenciar entre información financiera y no financiera. Este tipo de información cobró fuerza en los años 80 con el surgimiento del concepto de “desarrollo sostenible” que busca un equilibrio entre desarrollo económico, social y protección ambiental (Salido Hernández et al., 2018).

En los últimos años, la divulgación de información no financiera por parte de las organizaciones ha aumentado significativamente, impulsada por la demanda de diferentes stakeholdersque desean comprender su funcionamiento integral y se preocupan por su sostenibilidad. Además, la relación entre ellas y su entorno se ha vuelto más compleja, con un mayor impacto social, lo que ha llevado a incorporar factores ambientales, sociales y éticos en la gestión empresarial y a justificarlos mediante informes no financieros.

En este contexto, investigaciones recientes en América del Sur han evidenciado avances y desafíos en la implementación de reportes de sostenibilidad, destacando la falta de homogeneidad, la escasa comparabilidad entre sectores y el uso limitado de mecanismos de aseguramiento externo. En particular, Carrillo Punina y Galarza Torres (2022) realizaron un análisis de experiencias regionales y señalaron que, si bien muchas organizaciones sudamericanas han adoptado marcos reconocidos como los Estándares GRI o la Agenda 2030, persisten brechas significativas en la calidad, profundidad y alcance de los informes, lo cual limita su utilidad para la toma de decisiones estratégicas.

La transparencia corporativa es ahora una señal de buen gobierno, influenciando positivamente la evaluación que el mercado hace de la empresa (García Sánchez et al., 2019). Así, la divulgación de información no financiera es útil para medir, supervisar y gestionar el rendimiento de una empresa y su impacto en la sociedad, y también para gestionar la transición hacia una economía global sostenible que combine la rentabilidad a largo plazo con la justicia social y la protección del medio ambiente (García Sánchez et al., 2019).

Con el tiempo, la forma de comunicar la información no financiera ha evolucionado. Los Informes de Sostenibilidad (IS) se han convertido en una vía clave para legitimar las acciones de las organizaciones ante sus stakeholders. La creciente preocupación por un comportamiento empresarial ético, respetuoso con el medio ambiente y los derechos sociales, junto con una mayor demanda de transparencia informativa, ha llevado a las empresas a aplicar estrategias de responsabilidad social y a divulgar información a través de IS (Tejedo-Romero y Araujo, 2022).

Aunque voluntarios e independientes de los Estados Financieros en la mayoría de los países, los IS representan una práctica empresarial central para comunicar no solo el compromiso con la responsabilidad social, sino también la gestión de activos. Su propósito es medir, divulgar y rendir cuentas ante grupos de interés internos y externos sobre el desempeño organizacional en materia de sostenibilidad. Aportan a los stakeholders una visión integral de la organización, su gobierno y las políticas en el contexto en que opera, funcionando como marco de referencia para evaluar el impacto de sus decisiones a través de indicadores de desempeño. Estos indicadores, tanto cualitativos como cuantitativos, se agrupan en tres dimensiones: económica, ambiental y social, en línea con el concepto de triple bottom line (Elkington, 2004).

En este contexto, los marcos de presentación de información integran tanto lo financiero como lo no financiero en un solo informe. Esto introduce nuevas ideas que ayudan a los inversores a evaluar las perspectivas futuras de las empresas y ofrecen soluciones para superar las críticas a los modelos de informes contables tradicionales (De Villiers et al., 2016).

A nivel internacional, dos organismos lideran la generación de Informes no Financieros: la Iniciativa de Reporte Global (Global Reporting Initiative - GRI), fundada en Boston en 1997, y el Consejo Internacional de Informes Integrados (International Integrated Reporting Council - IIRC), establecido en Londres en 2010. Ambos organismos emiten normas sobre cómo las organizaciones deben informar sus acciones en materia de sostenibilidad y responsabilidad social. En junio de 2021, el IIRC y el Sustainability Accounting Standards Board (SASB) se unieron para crear la Value Reporting Foundation (VRF), que continúa con las actividades del IIRC apoyando la toma de decisiones de negocios e inversores. En julio de 2022, la VRF se consolidó con el Marco de Reporte Integrado y los Estándares SASB bajo la Fundación IFRS, respondiendo a un panorama de divulgación sobre sostenibilidad cada vez más complejo, donde empresas e inversores pedían simplificación y claridad.

Estas herramientas, como el Marco de Reporte Integrado y los Estándares SASB mencionados anteriormente, ayudan a las entidades e inversores a desarrollar una comprensión compartida del valor empresarial y cómo este se crea, conserva o erosiona con el tiempo. La VRF también trabaja en estrecha colaboración con la Fundación IFRS y otros organismos para crear un sistema de informes corporativos más coherente a nivel global.

Además, existen numerosas iniciativas específicas con mayor o menor relevancia en el ámbito internacional y regional, como las normas ISO 26000 de la International Organization for Standardization (ISO), el Global Accountability Principles para organizaciones globales, los indicadores ETHOS de Responsabilidad Social Empresarial del Instituto Ethos de Brasil, las normas ISAE 3000 (International Standard on Assurance Engagements), y las normas AA1000 de la Accountability Association (Institute of Social and Ethical Accountability), entre otras (Amato, 2021).

Estas iniciativas representan un avance significativo en las prácticas de divulgación de información no solo desde el punto de vista de la responsabilidad social, sino también en relación con la gestión de activos intangibles, tales como el conocimiento organizacional, la reputación, la innovación y el capital humano. En efecto, muchos de los indicadores utilizados en los informes de sostenibilidad permiten visibilizar estos recursos intangibles, aportando valor estratégico a las organizaciones (Ficco et al., 2017).

El concepto de “exposición completa” (full disclosure), que busca integrar información financiera y no financiera, ha sido analizado por organismos internacionales y debatido por diferentes tipos de usuarios como una forma de mejorar la toma de decisiones (Scott, 2014).

El desempeño de una organización en relación con la sociedad y su impacto ambiental se ha convertido en un aspecto crítico al evaluar su capacidad para operar de manera eficaz a largo plazo. Esto refleja el creciente reconocimiento de la necesidad de ecosistemas saludables, equidad social y buena gobernanza corporativa. En este contexto, se consolida el enfoque ESG (ambiental, social y de gobernanza), que sirve como marco integral para evaluar el compromiso de las organizaciones con la sostenibilidad. A medida que se reconoce la interdependencia entre las actividades organizacionales y la salud de los ecosistemas globales, las entidades enfrentan una presión creciente para transparentar sus acciones y políticas de responsabilidad social, lo que otorga mayor credibilidad, transparencia y legitimidad a la información presentada ante sus distintos grupos de interés.

A partir de este marco conceptual, diversos estudios empíricos han analizado cómo factores internos, sectoriales y regulatorios inciden en la adopción y profundidad del RI. Christensen et al. (2021) presentan una revisión sistemática de la literatura sobre los efectos de la regulación obligatoria en la divulgación de información ambiental, social y de gobernanza, destacando cómo las normativas pueden generar mejoras significativas en la transparencia y comparabilidad. En un enfoque complementario, Adams (2002) sostiene que los factores internos, como la cultura organizacional, el liderazgo directivo y la estructura de control, influyen notablemente en el compromiso con la rendición de cuentas sociales y éticas.

Rosati y Faria (2019) identifican que la temprana adopción del reporte alineado a los ODS está asociada a factores como el tamaño de la empresa, su orientación internacional y la presión de stakeholders clave. En relación con la validación externa, Peters y Romi (2015) encuentran que ciertas características de gobernanza de sostenibilidad, como la existencia de comités especializados o la independencia del directorio, se vinculan con una mayor probabilidad de asegurar externamente los informes. Esta práctica mejora la credibilidad de la información reportada y responde a exigencias crecientes por parte de los mercados de capitales.

Por otra parte, estudios en economías emergentes han evidenciado el rol de la gobernanza corporativa y el contexto sectorial en la divulgación de la información no financiera. Khan et al. (2013) muestran que, en entornos donde las exigencias regulatorias son débiles, el compromiso con la responsabilidad social empresarial y la transparencia suele depender más de la estructura de propiedad y del perfil de los directores. De manera similar, Jizi et al. (2014), en un estudio sobre el sector bancario de Estados Unidos, destacan que las prácticas de gobernanza influyen significativamente en el alcance de la información de sostenibilidad divulgada, especialmente cuando se trata de sectores altamente regulados.

En conjunto, estas investigaciones coinciden en que tanto las presiones externas como las condiciones sectoriales y organizacionales explican la heterogeneidad en la adopción, profundidad y calidad del RI. Estos aportes refuerzan la importancia de adoptar una perspectiva comparativa y contextualizada, como la que se propone en este estudio, para comprender las dinámicas del reporte no financiero en sectores diversos.

Metodología

Se relevaron los Informes de Sostenibilidad (IS) publicados en el año 2023 por entidades representativas de doce sectores relevantes de la economía argentina: servicios financieros, construcción, automotriz, alimentación, energía, comercio electrónico, telecomunicaciones, salud, combustibles, transporte y logística, agroindustria y organismos públicos. La selección de estos sectores se basó en su peso en la estructura económica nacional, su impacto ambiental y social, y su nivel de exposición a exigencias de sostenibilidad.

Dentro de cada sector se seleccionó un caso representativo utilizando un criterio intencional, priorizando a aquellas organizaciones que cumplieran con los siguientes indicadores: trayectoria consolidada, alto volumen de ventas, presencia significativa en el mercado local o internacional, y publicación voluntaria de información no financiera a través de IS accesibles públicamente. Esta estrategia de muestreo cualitativo permitió asegurar la comparabilidad entre sectores y la pertinencia del análisis de contenido aplicado.

La metodología utilizada es de base cualitativa, a través del análisis de contenido de cada IS. Para ello, primero se realizó una lectura profunda y detallada de cada uno y luego se identificaron y relevaron los siguientes puntos, a los fines de evaluar cuáles organismos y normas adhieren y su nivel de cumplimiento:

  • Adhiere al Pacto Global
  • Adhiere al Sistema B
  • Certifica normas ISO 9000 - 26000
  • Contribuye a los ODS – Pacto Global
  • Sigue lineamientos del Reporte Integrado (VRF - IIRC)
  • Tiene Informe de Aseguramiento Limitado
  • Utiliza estándares del GRI
  • Utiliza estándares del SASB

Finalmente, se elaboró una planilla comparativa de las distintas entidades y la información revelada en el IS con el propósito de analizar los aspectos informados y así determinar similitudes y diferencias en cada sector.

Resultados obtenidos

Las categorías y entidades argentinas seleccionadas, junto con sus principales características, se presentan en la Tabla 1.

Tabla 1: E ntidades seleccionadas para su análisis ↑
ENTIDADES RUBRO CARACTERÍSTICAS
ARCOR Elaboración de productos alimenticios Fundada en 1951 en Arroyito, Córdoba, es una multinacional argentina líder en la producción de alimentos, especialmente en confitería, chocolates y galletas. Exporta a más de 120 países y tiene plantas en América Latina. Con un modelo de negocio integrado verticalmente, controla todo el proceso productivo para garantizar la calidad y competitividad.
BANCO GALICIA Servicios financieros Fundado en 1905, es una de las principales entidades financieras de Argentina, reconocida por su trayectoria e innovación. Ofrece una amplia gama de servicios financieros, desde cuentas y tarjetas de crédito hasta inversiones y seguros, con un fuerte enfoque en banca digital.
CRUZ DEL SUR Servicio de transporte y Logística Fundada en 1957, es una empresa argentina líder en transporte y logística. Inicialmente enfocada en el transporte de pasajeros, ha evolucionado hacia el transporte de carga y la logística integral para diversas industrias en todo el país. Ofrece servicios de transporte terrestre, distribución de cargas y gestión de almacenes, apoyada en una extensa flota y red de sucursales.
EPEC Provisión energía eléctrica de la provincia de Córdoba Fundada en 1953, es una empresa pública argentina que genera, transmite y distribuye energía eléctrica en la provincia de Córdoba. Desempeña un papel clave en el desarrollo económico y social, suministrando electricidad a millones de hogares, industrias y comercios. EPEC gestiona plantas hidroeléctricas y térmicas, y mantiene una amplia red de transmisión eléctrica.
LEDESMA Agroindustrial Fundada en 1908 en Jujuy, es una empresa argentina líder en la producción de azúcar, papel, frutas, jugos, alcohol y bioenergía. Utiliza la caña de azúcar como materia prima y fabrica papel ecológico a partir del bagazo.
GRUPO SANCOR SALUD Prestaciones de Salud Fundado en 1975, es una de las principales empresas de medicina prepaga en Argentina. Ofrece planes médicos integrales para individuos y empresas, con una amplia red de prestadores médicos y clínicas. Sus servicios incluyen consultas, internaciones, tratamientos, cirugías y cobertura farmacéutica.
HOLCIM Industria de la Construcción Es una empresa líder en la industria de la construcción en el país, con más de 90 años de trayectoria. Especializada en la producción y venta de cemento, hormigón y agregados.Principio del formularioFinal del formulario
MERCADO LIBRE Comercio electrónico Fundada en 1999, con sede en Montevideo, es una multinacional de comercio electrónico que opera en 18 países de América Latina. Ofrece una plataforma para la compra y venta de productos y servicios, y cuenta con soluciones como Mercado Pago, Mercado Envíos, Mercado Crédito y Mercado Ads. La empresa se ha convertido en un líder en comercio electrónico en la región, facilitando transacciones seguras entre compradores y vendedores.
MUNICIPALIDAD DE CORDOBA Organismo público Promueve políticas de colaboración con otras jurisdicciones para satisfacer intereses comunes.Dentro de las funciones se pueden citar: prestación de servicios públicos domiciliarios y de las necesidades básicas insatisfechas en salud, educación, saneamiento ambiental, agua potable vivienda, recreación y deporte.
RENAULT ARGENTINA SA Industria Automotriz Está presente en Argentina desde 1959. Fabrica y comercializa vehículos en el país desde su planta en Córdoba. Desde ese momento a la actualidad, lleva fabricados más de 34 modelos diferentes de vehículos, muchos de los cuales pasaron a ser verdaderos íconos de la industria automotriz.
TELECOM Comunicación Fundada en 1990, es una empresa líder en telecomunicaciones que opera en Argentina, Paraguay y Uruguay. Ofrece servicios de telefonía fija y móvil, internet y televisión, y se ha convertido en un proveedor de servicios digitales.
YPF Producción, refinación y venta de combustibles Fundada en 1922, es la principal empresa energética de Argentina. Se dedica a la exploración, producción, refinación y distribución de petróleo y gas, y también genera energía eléctrica y renovable. Opera en toda la cadena de valor de hidrocarburos, incluyendo combustibles, lubricantes, fertilizantes y plásticos, y lidera en América Latina en la producción de recursos no convencionales, especialmente en Vaca Muerta.
Fuente: elaboración propia

En el Gráfico 1 se observan los organismos, normas, estándares, lineamientos, que adhieren estas entidades y comunican en sus IS.

Gráfico 1 : Organismos y normas que adhieren ↑
Fuente: elaboración propia

Realizando un análisis de cumplimiento de prácticas sostenibles, se pueden hacer varias observaciones, separándolas según el nivel de adopción. Cabe señalar que los distintos marcos de referencia no son mutuamente excluyentes, por lo que una misma entidad puede adherir a más de uno de manera complementaria. Por ejemplo, una organización puede estructurar su informe principal bajo los Estándares GRI y, al mismo tiempo, incorporar lineamientos del Reporte Integrado o de los Estándares SASB para responder a requerimientos específicos de inversores u otros grupos de interés. Esta coexistencia refleja la búsqueda de mayor transparencia y alineación con diferentes expectativas externas, lo que permite enriquecer el contenido de los informes y ampliar su alcance.

1. Iniciativas con a dopción p lena (100 %)

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los Estándares GRI han sido adoptados por la totalidad de las entidades analizadas. Esto refleja un fuerte compromiso con los principios globales de sostenibilidad y transparencia, alineando las prácticas empresariales con metas internacionales.

Desde una perspectiva de impacto, los ODS forman parte de una agenda internacional que muchas organizaciones adoptan para reforzar su alineación con objetivos de largo plazo.

Por su parte, los Estándares GRI establecen criterios fundamentales para la elaboración de informes de sostenibilidad, promoviendo la responsabilidad social y la rendición de cuentas dentro del sector. La adopción plena de estos marcos sugiere una tendencia consolidada hacia prácticas empresariales más transparentes y sostenibles.

2. Adopciones a ltas (75 %)

El Pacto Global de la ONU y las normas ISO 9000 - 26000 presentan un alto nivel de adopción, alcanzando el 75 % de las entidades analizadas. Estas iniciativas refuerzan el compromiso con estándares internacionales en derechos humanos, trabajo, medio ambiente y anticorrupción, asegurando prácticas empresariales responsables.

El Pacto Global fomenta la adhesión voluntaria a principios universales, incentivando la implementación de estrategias éticas y sostenibles. Las normas ISO 9000, centradas en la gestión de calidad, y la ISO 26000, enfocada en la responsabilidad social, contribuyen a mejorar la eficiencia operativa y el impacto social de las organizaciones. Sin embargo, aún queda un 25 % de entidades que no han adoptado estos estándares, lo cual podría deberse a limitaciones de recursos, desconocimiento o diferencias en las prioridades estratégicas.

3. Adopciones m oderadas (33 %)

El Reporte Integrado (RI) y los Estándares SASB (Sustainability Accounting Standards Board) han sido adoptados por el 33 % de las entidades analizadas, reflejando una aceptación parcial dentro del ecosistema corporativo.

El RI permite combinar información financiera y no financiera, ofreciendo una visión más completa de cómo las organizaciones crean valor a largo plazo. Por su parte, los Estándares SASB proporcionan un marco específico para la divulgación de información relevante para los inversores. El nivel moderado de adopción de estas herramientas sugiere que algunas organizaciones están comenzando a valorar su utilidad, aunque aún existe un amplio margen para mejorar su implementación e integración en la gestión corporativa.

4. Baja a dopción (17 % y 8 %)

Las iniciativas con menor nivel de adopción incluyen el Informe de Aseguramiento, presente en el 17 % de las entidades, y la certificación Sistema B, con una adopción del 8 %.

El Informe de Aseguramiento implica una validación externa de los informes de sostenibilidad, lo que incrementa su credibilidad y la confianza de los stakeholders. La baja adopción de este mecanismo puede indicar que muchas organizaciones aún no perciben un valor agregado suficiente en la certificación externa de sus reportes, o bien enfrentan restricciones económicas para su implementación.

Por otro lado, la certificación Sistema B, que busca garantizar que las empresas operen con un propósito de beneficio colectivo, aún no ha logrado una adopción significativa. Esto puede deberse a un bajo nivel de conocimiento sobre esta iniciativa o a la percepción de que su implementación no es viable o prioritaria dentro de ciertos sectores.

El análisis de los sectores de la economía argentina muestra el siguiente nivel general de cumplimiento de los puntos evaluados, que se ilustra en el Gráfico 2.

Gráfico 2: Análisis comparativo por s ectores e conómicos ↑
Fuente: elaboración propia

Al igual que el análisis anterior, si se observan las entidades seleccionadas por sector en función del nivel de cumplimiento, se advierten diferencias significativas en la adopción de prácticas sostenibles. Cabe recordar que se analizó un caso representativo por sector, por lo que los resultados no buscan generalizar el comportamiento de todo el sector, sino brindar una comparación exploratoria entre las prácticas adoptadas por las organizaciones seleccionadas. Los niveles de cumplimiento indicados corresponden a la proporción de marcos de sostenibilidad adoptados por cada entidad en relación con los considerados en este estudio.

1. Sectores con a lto n ivel de c umplimiento (>70 %)

El sector de Servicios Financieros alcanza un 80 % de cumplimiento, posicionándose como el más alto entre los sectores analizados. Este resultado puede vincularse a la creciente presión regulatoria y a las expectativas de los inversores, quienes demandan mayor transparencia y sostenibilidad en la gestión financiera. En el caso del sector bancario, diversos estudios han documentado cómo la gobernanza corporativa y la responsabilidad social influyen en la divulgación de información no financiera (Jizi et al., 2014). Además, se trata de un sector que suele estar en el foco de los stakeholdersy de organismos internacionales, lo que impulsa a las entidades a adherirse con mayor rigor a estándares globales de sostenibilidad.

Las organizaciones seleccionadas en los sectores de Comunicaciones (70 %) y Comercio Electrónico (70 %) también presentan altos niveles de cumplimiento. Ambos sectores, estrechamente ligados a la tecnología y la innovación, han adoptado prácticas de sostenibilidad con relativa rapidez. La digitalización y la optimización de procesos han favorecido la reducción del impacto ambiental, promoviendo un uso más eficiente de los recursos. En el caso particular de la empresa analizada en uno de estos sectores, su obligación de reportar ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos podría haber influido en la calidad y alcance de la información no financiera presentada, dado que estas regulaciones exigen una mayor transparencia hacia los inversores y otros stakeholders.

En el caso del sector Automotriz (75 %), la entidad analizada ha respondido a la creciente presión para mejorar su desempeño ambiental. La transición hacia vehículos eléctricos y la implementación de regulaciones más exigentes han impulsado la incorporación de medidas sostenibles con mayor compromiso.

2. Sectores con n ivel de c umplimiento m oderado (50 %-70 %)

Los sectores de Industria de la Construcción (65 %) y Agroindustrial (65 %) presentan niveles de cumplimiento moderados. Aunque han avanzado en la implementación de prácticas sostenibles, aún enfrentan desafíos importantes relacionados con la gestión de recursos naturales y la eficiencia en el uso de materiales. La necesidad de equilibrar crecimiento económico y sostenibilidad sigue siendo un reto clave en estas industrias.

La Industria Alimenticia (60 %) y el sector de Energía Eléctrica (55 %) también muestran un progreso moderado. En el caso de la industria alimenticia, las presiones regulatorias y de los consumidores han impulsado prácticas de producción responsable y reducción del desperdicio de alimentos. Por su parte, el sector eléctrico enfrenta el desafío de transitar hacia fuentes de energía más limpias y renovables, aunque la transformación aún es gradual y enfrenta barreras tecnológicas y económicas.

El sector de Prestaciones Médicas (50 %) exhibe un nivel medio de cumplimiento. Tradicionalmente, la sostenibilidad no ha sido un foco prioritario en esta industria, pero en los últimos años han surgido iniciativas para mejorar la eficiencia energética, reducir residuos y optimizar el uso de recursos sanitarios. Sin embargo, la implementación de estas estrategias aún es incipiente en muchas entidades del sector.

3. Sectores con b ajo n ivel de c umplimiento (<50 %)

Los sectores de Servicio de Transporte (35 %) y Combustibles (35 %) tienen los niveles más bajos de cumplimiento en términos de sostenibilidad. El transporte enfrenta dificultades significativas en la reducción de emisiones y en la eficiencia del uso de combustibles fósiles, factores clave en la transición hacia modelos más sostenibles. En cuanto a la industria de combustibles, su vínculo estrecho con la explotación de recursos no renovables limita su capacidad de alinearse con las iniciativas de sostenibilidad sin una transformación estructural profunda.

Finalmente, los Organismos Públicos (30 %) presentan el menor nivel de cumplimiento. Este resultado puede explicarse por la burocracia y la ausencia de incentivos económicos directos para implementar estrategias sostenibles. La adopción de estas iniciativas en el sector público requiere políticas más sólidas y regulaciones específicas que impulsen cambios estructurales para promover una gestión sostenible y responsable de los recursos.

Conclusiones

El análisis de los datos revela que, aunque existe un fuerte compromiso con los estándares globales de sostenibilidad y transparencia, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Estándares GRI, todavía se observan áreas clave donde la adopción de otras iniciativas es parcial o limitada. Este panorama general permite identificar diferentes niveles de avance y oportunidades de mejora, tanto a nivel de organizaciones individuales como de sectores económicos. En línea con investigaciones previas, se ha observado que sectores como el financiero tienden a adoptar de manera más temprana y sistemática estos marcos, impulsados por la presión de los inversores y organismos reguladores (Jizi et al., 2014; García-Sánchez y Frías-Aceituno, 2015), mientras que otros sectores muestran un desarrollo más incipiente en materia de divulgación no financiera.

Uno de los hallazgos más significativos es el fuerte compromiso global reflejado en la adopción del 100 % de los ODS y los Estándares GRI. Esto demuestra una tendencia consolidada hacia la integración de prácticas responsables dentro de la estrategia corporativa de las entidades, alineándose con las expectativas globales en sostenibilidad y transparencia informativa. Sin embargo, existen oportunidades de mejora en iniciativas con alta adopción. Aunque el Pacto Global y las normas ISO 9000 - 26000 han alcanzado un 75 % de implementación, aún queda un 25 % de entidades que no han adoptado estos estándares. Este escenario representa una posibilidad de impulsar una mayor adhesión mediante estrategias de educación, concienciación y apoyo operativo. Promover la implementación más amplia de estos marcos podría contribuir a reforzar la uniformidad en las prácticas de sostenibilidad y mejorar la calidad en la gestión empresarial.

En cuanto a las iniciativas emergentes, la adopción intermedia del Reporte Integrado y los Estándares SASB (33 %) refleja un interés creciente en estas herramientas, aunque su implementación aún no está generalizada. La incorporación de estos estándares en un mayor número de entidades podría mejorar la transparencia en la generación de valor a largo plazo, facilitando una comunicación más clara y efectiva con los inversores y otros stakeholders.

Por otro lado, las iniciativas de baja adopción, como el Informe de Aseguramiento (17 %) y el Sistema B (8 %), representan oportunidades clave para mejorar la credibilidad y diferenciación de las empresas en términos de sostenibilidad. Impulsar su uso podría aumentar la confianza en la información reportada y fortalecer el compromiso con modelos de negocio orientados al bien común.

A nivel sectorial, se observaron diferencias en los niveles de cumplimiento entre las organizaciones seleccionadas. Las entidades analizadas en los sectores de Servicios Financieros, Comunicaciones, Comercio Electrónico y Automotriz mostraron mayores niveles de adhesión a marcos internacionales, mientras que aquellas correspondientes a Transporte, Combustibles y Organismos Públicos presentaron una adopción más limitada. Cabe aclarar que estas observaciones derivan del análisis de una única organización por sector, seleccionada por su trayectoria y nivel de información disponible. En algunos casos, como el de la empresa Ledesma en el sector agroindustrial, se trata de una de las pocas entidades con historial sostenido de reporte, lo que condiciona su carácter representativo. Por lo tanto, si bien el estudio permite identificar tendencias comparativas, las conclusiones no deben interpretarse como generalizaciones del comportamiento sectorial en su conjunto.

Para mejorar el cumplimiento general, es fundamental implementar políticas específicas y programas de apoyo dirigidos a los sectores con menor adopción. En este sentido, fortalecer la regulación con normativas más homogéneas, como las NIIF S1 y S2, y desarrollar incentivos fiscales y financieros podría incentivar a más empresas a certificar su compromiso con herramientas como el Sistema B y los Informes de Aseguramiento. Además, la capacitación en reportes de sostenibilidad permitiría a las organizaciones comprender mejor su impacto en la transparencia corporativa.

Por ello, el fortalecimiento del compromiso regulatorio, el desarrollo de políticas públicas coherentes y la formación continua en sostenibilidad serán factores clave para avanzar hacia una economía más responsable y alineada con las exigencias del contexto global.

En línea con estudios recientes en la región, como el de Carrillo Punina y Galarza Torres (2022), se confirma que uno de los desafíos centrales en la consolidación del reporte de sostenibilidad en Sudamérica es la escasa obligatoriedad y la débil articulación entre los marcos regulatorios existentes. Por ello, avanzar hacia normativas más claras, consistentes y exigibles, resulta clave para mejorar la calidad y comparabilidad de la información reportada en la región.

Finalmente, es importante reconocer las limitaciones de esta investigación. El análisis se basó en una muestra intencionada compuesta por una organización representativa de cada uno de los doce sectores analizados, seleccionadas por su disponibilidad de información no financiera y relevancia en el mercado. Si bien esta estrategia permitió realizar una comparación exploratoria entre sectores, las conclusiones no deben interpretarse como representativas del universo sectorial en su conjunto. Futuras investigaciones podrían ampliar la muestra y profundizar el análisis sectorial para validar o contrastar estos hallazgos.

Código JEL: M14, Q56, L21

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    Biografía del autor/a

    • Natalia Lorena Cohen, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

      Contadora Pública (FCE – UNC) y Magíster en Contabilidad (FCE – UNC). Doctoranda en Ciencias Económicas (UNC), con orientación en Ciencias Empresariales. Directora del Departamento de Contabilidad y Ciencias Jurídicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y Codirectora de la Especialización en Contabilidad Superior y Auditoría en la Escuela de Graduados de la misma facultad. Investigadora del Instituto de Contabilidad de la FCE-UNC, con trayectoria en la dirección e integración de proyectos acreditados a nivel nacional e internacional.

    • Andrea Lía Zygadlo, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

      Docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Contadora Pública. Doctoranda en Ciencias Económicas con Orientación a Ciencias Empresariales por la Escuela de Graduados de la Facultad de Ciencias Económicas (UNC). 

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    Publicado

    2026-09-30

    Número

    Sección

    Artículos Científicos

    Cómo citar

    Cohen, N. L., & Zygadlo, A. L. (2026). Divulgación de información no financiera en Argentina: Análisis comparativo en sectores clave. Ciencias Administrativas, 28, e185. https://doi.org/10.24215/23143738e185