¿"La letra con sangre entra"?
El suelo moral que da forma a las propuestas de los EduTubers "nerds"
DOI:
https://doi.org/10.24215/24690090e203Palabras clave:
edutubers, escuela, relación con el saber, suelo moralResumen
El artículo analiza las propuestas de tres EduTubers de divulgación científica –Linguriosa, La Hiperactina y Date un vlog– para indagar el suelo moral que sostiene su vínculo con el conocimiento y con sus audiencias. A partir de la noción de relación con el saber (Charlot, 2007), se examinan las dimensiones epistémica, identitaria y social de estos contenidos. En la relación con el mundo, los EduTubers adoptan enfoques sistémicos y narrativos que, siguiendo a Bateson, restituyen la complejidad del conocimiento mediante historias significativas capaces de despertar deseo y curiosidad, desmarcándose de la matriz enciclopedista y de la moral ascética condensada en “la letra con sangre entra”. En la relación consigo mismos, combinan multimodalidad, hipertextualidad y una fuerte enunciación emotiva, lo que habilita procesos de identificación y una experiencia de aprendizaje que articula razón y emoción. En la relación con los otros, reemplazan jerarquías pedagógicas por vínculos horizontales basados en carisma, autenticidad y extimidad, consolidándose como figuras de influencia más que de autoridad. El análisis sugiere que estas propuestas encarnan una ética donde el deseo es motor del conocimiento, ofreciendo una alternativa al deber y al sacrificio como principios rectores de la educación, y abriendo un horizonte afín a las sensibilidades contemporáneas.
Introducción
La literatura especializada viene advirtiendo desde hace décadas sobre la transformación de las subjetividades que recibe la escuela mediante diversos neologismos —nativos digitales [1], bárbaros [2], generación post-alfa [3], pulgarcita [4]— que convergen en lo que Scott Lash [5] denominó formas de vida tecnológicas. Este concepto señala un cambio ontológico marcado por una experiencia situada en un mundoambiente [6] desbordando la capacidad de atención e instalando una gramática rizomática que es incompatible con la disposición a la concentración y a la profundidad que exige la lógica académica propia de la escuela [7].
Dichas subjetividades emergieron casi en simultáneo con la aparición de YouTube (2005), plataforma pronto imaginada como un espacio fértil para la difusión de contenidos educativos. Organizaciones como Khan Academy y TedEd impulsaron, desde sus inicios, un servicio educativo que desembocó en la creación de YouTube Edu (2009). En ese marco surgieron los EduTubers, definidos como “creadores de contenido audiovisual educativo” [8], cuyas propuestas se inscriben en la estética confesional y la “cultura de dormitorio” característica de la plataforma [9]. Allí, la figura docente transmuta en la del EduTuber.
En trabajos previos [10] analizamos las claves del éxito de este fenómeno a partir del estudio de una muestra de canales, atendiendo a dimensiones epistemológicas, estrategias pedagógicas, recursos didácticos, al contrato de lectura [11] y a funciones discursivas como la emotiva y la fática [12]. Este abordaje permitió delimitar qué tipo de relación con el saber (en adelante RCS) [13] proponen estos creadores.
El propósito de este artículo es retomar esos hallazgos para examinar la ética que subyace a estas producciones. Nos interesa identificar qué transformaciones del suelo moral pueden estar operando en propuestas que logran atraer audiencias masivas con contenidos centrados en el conocimiento, en un contexto donde la educación formal arrastra diagnósticos de crisis ligados, entre otros factores, al crepúsculo del deber [14] que caracteriza a nuestro tiempo. En cambio, tras más de una década desde su aparición y aún frente al auge de la Inteligencia Artificial Generativa, los EduTubers se han consolidado como influencers de su campo [15], manteniendo al saber como un bien competitivo en la economía de la atención [16].
En este contexto surgen los interrogantes que guían estas páginas: ¿qué sensibilidad de época logran interpelar estos proyectos?, ¿qué economía moral ponen en juego en reemplazo del mérito y la cultura del esfuerzo sintetizados en la máxima escolar “la letra con sangre entra”?, ¿en qué consiste ese nuevo orden moral?
Aspectos metodológicos y señas particulares de los EduTubers bajo estudio
Los resultados presentados provienen del estudio La dimensión epistemológico-pedagógica de la escuela secundaria y los EduTubers: interrogantes, continuidades y rupturas, desarrollado entre abril de 2023 y marzo de 2025 en el marco de un proyecto PICT bajo la dirección de la autora. Se trató de una investigación exploratoria, descriptivo-interpretativa, orientada a delimitar el universo de los creadores de contenido educativo en YouTube y a caracterizar los distintos perfiles que conforman este fenómeno, que es vasto y cubre todo el arco del curriculum escolar.
Para este artículo se seleccionó una muestra integrada por tres canales creados antes de la pandemia y con altos niveles de suscriptores, videos publicados, interacciones y visualizaciones. Comparten, además, un acercamiento al conocimiento basado en la curiosidad y una ruptura explícita con la retórica escolar. Los canales analizados son Linguriosa (lengua) (https://www.youtube.com/linguriosa), La Hiperactina (biomedicina y cuerpo humano) (https://www.youtube.com/Lahiperactina) y Date un vlog (física) (https://www.youtube.com/@dateunvlog), todos inscriptos en el género de la divulgación científica.
La revisión preliminar incluyó al menos veinte videos por canal y la exploración de cada propuesta en su conjunto. A partir de ella se construyó un corpus de treinta videos (diez por canal) mediante criterios cuantitativos y cualitativos. Los primeros aseguraron la representatividad temporal, la diversidad de formatos y la inclusión de los videos más vistos y comentados. Los segundos garantizaron variedad temática y contemplaron la relación de los contenidos con coyunturas y debates actuales.
En lo que sigue, se presentan sintéticamente los tres EduTubersque integran el corpus, junto con los datos que caracterizaban sus canales al 31 de agosto de 2025, fecha del relevamiento.
| Nombre canal | LINGURIOSA | DATE UN VLOG | LA HIPERACTINA |
| Responsable | Elena Herraitz | Javier Santaolalla | Sandra Ortonobes |
| Edad | 32 | 41 | 31 años |
| Nacionalidad | española | español | española |
| Formación | Traductora e Intérprete (Universidad de Valladolid) y Mg. Enseñanza del español como lengua extranjera (Universidad de Alacá). | Ingeniero de Telecomunicación (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria); Lic. en Ciencias Físicas (Universidad Complutense de Madrid); Dr. En Física de partículas (Universidad Complutense de Madrid. | Graduada en Ciencias Biomédicas (Universidad de Barcelona); Máster en Comunicación Científica (Universidad Pompeu Fabra). |
| Campo de conocimiento | Lingüística / Lengua | Física | Biomedicina y cuerpo humano |
| Fecha de creación | Septiembre de 2019 | Julio de 2016 | Abril de 2018 |
| Suscriptores | #865 mil | #4 millones y medio | # Más de 1 millón y medio de suscriptores |
| Videos Publicados | #485 | #1.164 | # 113 videos |
| Visualizaciones | #130 millones | #1 billón | # + de 100 millones |
| Frecuencia | Irregular (mínimo publica mensualmente) | Irregular (mínimo publica dos videos al mes) | Irregular (mínimo publica dos videos al mes) |
EduTubers y RCS : la pregunta por el suelo moral del que parten sus propuestas
Siguiendo a Charlot [13] y su propuesta de entender la RCS como una articulación entre la relación con el mundo (epistémica), con uno mismo (identitaria) y con los otros (social), planteamos la siguiente guía de inteligibilidad para encarar nuestra pesquisa:
¿Qué es un curso [video] interesante? ¿Un curso [video] que es “en sí” interesante (relación con el mundo)? ¿Un curso [video] que es interesante para mí (relación consigo mismo)? ¿Un curso [video] que es dictado por un profesor interesante (relación con el otro)? (p. 159).
A continuación, damos cuenta de los hallazgos que arrojó dicha exploración y los repensamos a la luz de la pregunta por el suelo moral.
Relación con el mundo: de las respuestas a las preguntas, del conocimiento al pensamiento
En la dimensión epistémica de la RCS —aquella que expresa cómo nos relacionamos con el mundo— las propuestas de los EduTubers analizados se inscriben en enfoques sistémicos y relacionales1. Entre ellos, la perspectiva de Bateson [17] resulta especialmente afín, en particular su idea de “la pauta que conecta”. Este planteo parte de que “la realidad está tejida junta” [18] y propone un modo de conocer que no consiste en apropiarse de un saber-objeto aislado [13], sino en comprender la complejidad sin reducirla ni abstraerla. Para Bateson, pensamos mediante historias, y una historia es un “nudo de relevancia” que organiza relaciones significativas y permite dar sentido a lo real.
En nuestra pesquisa observamos que los EduTubers operan precisamente así: son, como señalan los estudios sobre la cultura de la influencia, “maestros del storytelling” [15]. Logran integrar contenidos altamente especializados dentro de relatos capaces de interesar a públicos no expertos, restituyendo los saberes a sus contextos de emergencia y evitando la descontextualización típica del curriculum escolar, donde aquello que se transmite suele tratarse exclusivamente desde la modalidad lógico-científica [19].
Los ejemplos analizados son ilustrativos: Date unvlog reconstruye las historias detrás de teorías científicas o explica la diferencia entre una central nuclear y una bomba atómica; LaHiperactina articula genética, biografía y ambiente para comprender la variación fenotípica entre gemelas; Linguriosa vincula procesos fonológicos del siglo XV con la pronunciación de una artista pop contemporánea. En todos los casos, la modalidad lógico-científica no desaparece, pero queda integrada en marcos narrativos que la vuelven más comprensible y humana. Como señala la pedagoga Edith Litwin [19], la modalidad narrativa se ocupa de las intenciones humanas y, por esa vía, responde al “desafío de la significatividad”.
Para lograrlo, estos creadores recurren a recursos ampliamente reconocidos por la didáctica: situaciones problemáticas, casos, biografías, enigmas, experiencias concretas [19]. Estas estrategias no solo permiten explicar conceptos o introducir vocabulario técnico; también habilitan interrogantes epistémicos y metacognitivos que desafían al pensamiento y permiten comprender fenómenos sin separarlos de su complejidad.
Este enfoque contrasta con la matriz enciclopedista heredada de la Ilustración, que convirtió a las disciplinas en fines en sí mismos. Desde este paradigma, la enseñanza privilegió la memorización, la repetición y la transmisión de saberes “cerrados”, poco desafiantes para el pensamiento y cada vez menos significativos en un contexto volátil donde la información está disponible “a un clic” [20].
Los EduTubers representan, en cambio, un modelo epistémico alternativo. Una frase recurrente en los comentarios que dejan los usuarios sintetiza esta experiencia: “No entendí nada, pero ¡qué interesante!”. Allí conviven el desafío intelectual con el deseo de saber. Para Charlot, este deseo es el motor del aprendizaje, y los EduTubers lo avivan explícitamente con expresiones como “¡Esto es súper interesante!” (Linguriosa), “¿Están listos para que les estalle el cerebro?” (Date un vlog) o “¡Esto no es para nada coser y cantar!” (La Hiperactina). Lo que ofrecen es una invitación a explorar el mundo y a apropiarse de preguntas que quizás el público no se había formulado, pero que, una vez planteadas, despiertan curiosidad.
Lo que pierde fuerza aquí es la exigencia de esforzarse sin cuota alguna de gratificación en el proceso, desafiando la idea del mérito con la que se recrea en la escuela la moral ascética que la modernidad retoma de la ética protestante del trabajo2, condensada en el axioma ‘la letra con sangre entra’. La tensión entre el desafío de “no entender” y el deseo de estar frente a algo “interesante” está, a nuestros ojos, recuperando el valor del esfuerzo, pero desembarazado de la moral del sacrificio, esa idea que hace del “palo” la constante para conquistar, muy al final, “la zanahoria” [21]. El crepúsculo del deber del que nos habla Lipovetzky [14] no tendría como contracara el ingreso a “la era del vacío”, sino que sería, ante todo, el declive del sacrificio como valor en sí mismo y donde el placer se vuelve en ética del hacer [22], lo que estaría reformulando profundamente la idea de mérito.
Relación con uno mismo: del “pienso, luego existo” al “siento, luego pienso”
¡Vas a flipar! / ¡ You are going to flipate !
Date un Vlog
¡Esto es súper interesante!
Linguriosa
En la dimensión identitaria de la RCS —aquella que permite que el sujeto se reconozca en un determinado modo de relacionarse con el saber— el éxito de los EduTubersanalizados radica en que ofrecen a su audiencia la posibilidad de identificarse con ellos como sujetos epistémicos. Sus videos responden al desafío de la significatividad mediante la contextualización narrativa del saber y atribuyen un tono épico a la empresa científica, más cercano al género de aventuras que al estilo escolar tradicional. Esta combinación parece favorecer que el público los perciba como figuras con las cuales es posible establecer un vínculo de proximidad cognitiva y afectiva.
A estos componentes se suman elementos propios de las formas de vida tecnológicas [5] que comparten con sus destinatarios: el uso de lenguajes digitales, la multimodalidad y la ubicuidad de las pantallas como espacios cotidianos de aprendizaje [10,23]. El “aula” de los EduTubers no es analógica: no hay pizarrón ni cuadernos, sino recursos que de la mano de Fernández Enguita [24] contribuyen a configurar una hiperrealidad que replica modos contemporáneos de pensamiento, menos lineales, más dinámicos y apoyados en la hipertextualidad y en múltiples sistemas de representación [25]. Como advierte Baricco [26], el ultramundo digital otorga prioridad al movimiento (p. 101) y rompe con la secuencialidad propia de la cultura del libro. En este sentido, la afinidad entre EduTubers y su público no se explica solamente por los elementos mencionados en el apartado anterior, sino también por el medio: siguiendo a McLuhan [27], el medio mismo es parte del mensaje y habilita formas identitarias de relación con el conocimiento coherentes con el ethos digital.
No obstante, la relación identitaria no depende únicamente de los medios, sino también de las mediaciones. Un rasgo distintivo de los YouTubers —y particularmente acentuado en los EduTubers— es la centralidad de la función emotiva del discurso [28]. Los creadores analizados incluyen abiertamente su emocionalidad en lo que comunican, tanto desde la gestualidad y la voz como a través de efectos visuales y comentarios explícitos sobre sus sentimientos. Se presentan como hablantes diegéticos que comparten su entusiasmo, sus dudas o su sorpresa, lo que genera un clima expresivo que interpela al espectador.
Al desplegar una enunciación emotiva [12], los EduTuberstratan a su público no como sujetos meramente cartesianos, monolíticos, sino como seres en los que razón y emoción se entrelazan [29]. Esta apelación a la dimensión afectiva restituye el sentido personal de la relación con el saber y busca generar una experiencia resonante para quienes los miran. De ahí que los caractericemos como EduTubers “nerds”: viven el conocimiento como una gesta épica, una aventura que despierta en ellos una pasión que intentan transmitir. Suponen un público igualmente curioso y deseoso de aprender, y orientan su discurso simultáneamente hacia el “corazón” y hacia la “cabeza”, en un esfuerzo por activar el deseo de saber.
Relación con los otros: de vínculos jerárquicos a relaciones de cercanía y confianza, del magister dixit al influencer
“(…) la influencia es una fuerza sin fuerza, el arte de lograr que las cosas sucedan sin tener que (…) convencer con razones ni engañar” [15].
En la dimensión social de la RCS, nuestro análisis muestra que el vínculo que los EduTubers establecen con su audiencia se sostiene en el carisma, la autenticidad y la construcción de relaciones simétricas. Su carisma es el resultado de una combinación particular: formación académica sólida, juventud y atractivo, sumados a una presencia escénica basada en humor, frescura e ironía. Esta combinación habilita una horizontalidad que se refuerza mediante la implicación emocional en los temas y la constante apelación al público: miran a cámara, hablan directamente al espectador e incluso mantienen esa interpelación cuando están fuera de campo. Como señalan Scolari y Fraticelli [28], su discurso gira en torno a la deixis Yo–Tú en un marco de no ficción, característica también presente en los YouTubers de entretenimiento.
En los canales analizados, la corporalidad, la gestualidad y la enunciación emotiva adquieren un rol central. Esto genera una “escena de intercambio” en la que EduTuber y audiencia se reconocen como individualidades en interacción directa [28]. Los numerosos comentarios de los usuarios confirman este lazo aparentemente uno a uno. A su vez, al compartir aspectos personales —rutinas, gustos, dificultades o experiencias— refuerzan la sensación de cercanía y confianza, en sintonía con la extimidad descrita por Sibilia [30], rasgo característico de las formas contemporáneas de exposición subjetiva en plataformas digitales.
Considerar esta dimensión requiere contrastarla con la lógica escolar tradicional. El vínculo pedagógico clásico se estructuró sobre la autoridad docente sustentada en la premisa del magister dixit (“el maestro tiene siempre la razón”), expresión de la matriz disciplinaria de la escuela moderna. En cambio, ninguno de losEdutubers bajo análisis tiene formación pedagógica y su autoridad no deriva de una investidura institucional. Su legitimidad se apoya en dirigirse a su audiencia como semejantes, desde un lugar de enunciación que podríamos caracterizar como humilde, y que combina conocimientos especializados con habilidades narrativas, humor, sensibilidad y pasión por lo que enseñan.
Este desplazamiento erosiona la figura del docente tradicional cuya autoridad se fundaba en la posición y no en el vínculo, y abre paso a lo que podríamos llamar una “venganza de los nerds”: la autoridad intelectual se combina con atractivo comunicacional y emocional, desafiando jerarquías escolares establecidas. Como señalan los analistas de la cultura de la influencia [15], al proponer un vínculo no asimétrico —tratando a su público como pares y hablándoles “como uno de los suyos”— los EduTubersson percibidos no como extraños, sino como iguales. Esta horizontalidad resulta clave para comprender su capacidad de generar comunidad y de configurar nuevos modelos de relación social en torno al conocimiento.
A modo de cierre: De “la letra con sangre entra” a “la educación como industria del deseo”
“En una cultura digital, (…) los educadores y educadoras deberían recuperar una función primordial: la de despertar el deseo, la de contagiar entusiasmo, la de conseguir que el estudiante convierta en objeto de deseo aquello que se pretende que sea objeto de conocimiento” [21].
El análisis realizado muestra que las propuestas de los EduTubers ‘nerds’ encarnan una alternativa a la ética protestante del trabajo que históricamente asumió la escuela moderna, basada en la racionalidad, el esfuerzo disciplinado y el diferimiento de la gratificación. En estas producciones, placer y conocimiento no se excluyen: el deseo se vuelve el motor mismo de la actividad intelectual y creativa. Los EduTubers disfrutan del proceso de investigar, pensar y explicar; funden productividad con goce, desafío con entusiasmo, y esa aleación elimina la necesidad tanto del “palo” como de la “zanahoria” [21]. Esta lógica aparece explícita en sus videos y se confirma en los comentarios de su audiencia, donde expresiones como “No entendí nada, pero ¡qué interesante!” evidencian una forma distinta de resolver la tensión entre deber y placer.
En sintonía con lo que Himanen observó en su libro la ética hacker [22], este fenómeno permite vislumbrar una moral alternativa tanto a la del deber escolar como a los diagnósticos más sombríos con que suele caracterizarse nuestro presente [31-33]; los EduTubers analizados ofrecen otra escena de época: una en la que el deseo no clausura el pensamiento crítico, sino que lo moviliza; una en la que el interés genuino desplaza la resignación o la apatía.
En estas producciones la emoción adquiere un lugar de igualdad con la razón, y la ciencia se presenta como una aventura épica. Han logrado reconciliar educación y deseo al recuperar, en su modo de transmitir, la cuota de exploración, riesgo y asombro que implica toda búsqueda de conocimiento. Esta ética pedagógica, ajena al sacrificio y no fundamentada en la represión, se ofrece como una alternativa potente a la lógica escolar del “la letra con sangre entra”: una ética que vuelve al deseo el impulso principal para lanzarse a la conquista del saber y abre un horizonte más prometedor para pensar cómo la escuela puede actualizar su proyecto emancipador en diálogo con las sensibilidades del presente.
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