UTILIDAD Y RELEVANCIA SOCIAL DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

  • Mora González Canosa Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS). Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP.
  • Soledad Balerdi Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS). Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP.
  • María Laura Peiró Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS). Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP.
  • Pedro Fiorucci Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS). Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP
  • María Paula Viglione Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP.
  • Belén Morris Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS). Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP.

Resumen

El Taller “Utilidad y relevancia social del conocimiento científico” contó con la presencia de diecinueve personas y consistió, primero, en una presentación de las coordenadas del debate por parte de tres docentes-investigadoras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE); luego, a partir de los ejes planteados, les moderadores abrieron un interesante intercambio con becaries de las Facultades de Ciencias Exactas, Ciencias Veterinarias, Ciencias Agrarias y Forestales, Ciencias Naturales y Museo y Humanidades y Ciencias de la Educación.

La primera intervención del bloque inicial estuvo a cargo de Mora González Canosa, quien propuso un enfoque alternativo a la mirada instrumental que atribuye un carácter “útil” únicamente al conocimiento inmediatamente tangible que atiende una problemática evidente. En años anteriores esta idea cobró importancia y desacreditó muchas de las investigaciones realizadas en el marco de las llamadas ciencias “básicas”. Pero ese descrédito (que se inscribe en una tendencia de alcance internacional) buscó arrastrar también a todo el conocimiento producido en el marco del sistema científico nacional y la universidad pública. Frente a esa ofensiva fueron múltiples y creativas las reacciones del sector científico a nivel nacional y local y, una de ellas, fue la organización de unas jornadas de debate en la FaHCE que culminaron en la edición del libro La política científica en disputa: diagnósticos y propuestas frente a su reorientación regresiva [1]. Allí se reúnen las intervenciones que tuvieron lugar en la jornada y se plantean un conjunto de nudos problemáticos que fueron repuestos por Mora González Canosa en su intervención: la (falsa) dicotomía entre las ciencias básicas y las ciencias aplicadas, la transferencia y apropiación social del conocimiento y los usos y sentidos en torno a la utilidad de las humanidades y ciencias sociales.

Aunque ciertamente el contexto ha cambiado, se señaló que siguen siendo tareas urgentes las de discutir cuáles son los términos en los que están planteados esos debates sobre el conocimiento científico, sostener las intervenciones públicas que tienden a interrogar sentidos instalados sobre la utilidad, la relevancia y la apropiación del conocimiento y revindicar la necesaria articulación entre las funciones de extensión, docencia e investigación en la producción de conocimiento. En este sentido, González Canosa propuso cuatro ejes que buscaban interpelar a les becaries presentes en tanto investigadores e investigadoras. El primero de ellos apuntaba a pensar la utilidad en términos amplios y a no reducirla a su expresión práctica, productivista e instrumental. El segundo eje versaba sobre la temporalidad que está implicada en el debate sobre la relevancia social del conocimiento: hay un desacople temporal entre la producción del conocimiento y su aplicabilidad práctica que impide asignar a cualquier conocimiento el atributo de “irrelevante” o “inútil”. El tercer eje apuntaba a las múltiples utilidades del conocimiento científico e instalaba el interrogante acerca de quiénes usan el conocimiento y de qué forma se lo apropian. El último eje se proponía pensar otro aspecto del carácter necesariamente plural y colectivo que tiene que el conocimiento: ¿con quiénes generamos conocimiento?

Las dos intervenciones que completaron el primer bloque del Taller permitieron anclar estos interrogantes en dos experiencias de investigación-extensión que, apoyadas sobre capacidades científicas construidas previamente, produjeron conocimiento sobre el contexto de pandemia. Soledad Balerdi presentó la experiencia de relevamiento de la Comisión de Ciencias Sociales de la Unidad COVID-19. El relevamiento, llevado a cabo en todo el país entre el 23 y el 25 de marzo de 2020, fue realizado por 50 personas del ámbito universitario y 1500 referentes territoriales. Una de las cuestiones señaladas por Balerdi fue que la celeridad con la que fue ejecutada la investigación fue posible por el importante anclaje territorial que tenían las universidades a través de diferentes proyectos de investigación y extensión. El objetivo principal de la investigación fue recabar información sobre el grado de acatamiento del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) en los barrios populares de todo el país, pero también se buscó conocer de qué forma se informaban las personas contactadas, qué formas de comunicación se ponían en práctica en los territorios y qué dificultades identificaban para el cumplimiento del ASPO y frente a su posible extensión. La falta de ingresos y de alimentos, los problemas estructurales (viviendas precarias, problemas de infraestructura en los barrios e importantes déficits en el acceso a los servicios), las dificultades en el acceso a la salud y a los medicamentos, el aumento de los casos de violencia de género y la preocupación en torno a la continuidad escolar aparecieron como los señalamientos más problemáticos en el relevamiento. Pese a estas dificultades, Balerdi señaló que el acatamiento del ASPO en los barrios populares había sido muy extenso y que las organizaciones sociales habían sido actores clave en el sostén de esa medida. El conocimiento situado y profundo de las condiciones de vida de los sectores populares fue un insumo clave para formular políticas públicas como el Ingreso Familiar de Emergencia y para implementar formas de aislamiento centradas en el barrio.

Por último, Laura Peiró presentó una experiencia de investigación en la que convergieron diferentes áreas de la FaHCE (Extensión, Investigación, Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales) y que buscó reforzar la articulación con dos comités de emergencia que funcionan en el marco del Consejo Social de la UNLP y que fueron creados durante la emergencia sanitaria: los Comités de Crisis Municipales y los Comités Populares de Emergencia. El objetivo de esta iniciativa que comenzó en mayo de 2020 fue producir información útil, dinámica, actualizada y oportuna que permitiera a áreas y equipos de la UNLP tomar decisiones en el territorio, articular y gestionar demandas colectivas. A través del relevamiento de la situación sanitaria en la región y de las necesidades territoriales, el equipo de trabajo consiguió elaborar informes y mapeos que proveyeron información localmente situada sobre dimensiones que cobraron central relevancia en el último tiempo. El procesamiento de esta información georreferenciada fue clave para intercambiar y asesorar a miembros de otras facultades y diseñar distintos cursos de acción.

En el segundo momento del Taller se abrió la palabra para que les participantes interroguen a sus propias investigaciones a través de los ejes de debate planteados por las talleristas. En general, les participantes reconocieron la importancia de preguntarse por esos puntos aunque en la cotidianeidad del quehacer investigativo no parezca haber espacio para hacerlo. Durante el intercambio surgieron interesantes aportes, transversales a múltiples disciplinas, entre los que podemos destacar:

  • la importancia de pensar con quiénes producimos conocimiento y de nutrir esa instancia a partir del diálogo con otras disciplinas y otros saberes que se perciben centrales al realizar investigación-extensión;
  • la relevancia del desacople temporal entre producción y aplicación del conocimiento para entender la falsedad del planteamiento dicotómico sobre la utilidad e inutilidad del conocimiento científico;
  • la centralidad de la evaluación para pensar cómo se validan los conocimientos producidos y cómo se condiciona la divulgación de los resultados de las investigaciones en determinados formatos;

al mismo tiempo que se argumenta a favor de revisar los mecanismos de evaluación se destaca la necesidad de reivindicar y defender el conocimiento científico frente a los discursos anti-científicos que buscan negarlo y que tienen amplia difusión en el debate público.

 

 

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Citas

[1] F. Brugaletta, M. González Canosa, M. Starcenbaum y N. Welschinger, N. (Eds.). La política científica en disputa: Diagnósticos y propuestas frente a su reorientación regresiva. La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación ; CABA: CLACSO. (Andamios, 5. Serie perspectivas), 2019.
Publicado
2021-03-12
Cómo citar
González Canosa, M., Balerdi, S., Peiró, M. L., Fiorucci, P., Viglione, M. P., & Morris, B. (2021). UTILIDAD Y RELEVANCIA SOCIAL DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO. Investigación Joven, 7(2), 684-685. Recuperado a partir de https://revistas.unlp.edu.ar/InvJov/article/view/11377
Sección
Relatorías de Talleres